La tabla ya vuela hacia el Ártico: Antonio de la Rosa mantiene el 17 de julio como fecha de salida

El material llegó a Ottawa con retraso y con las cajas deterioradas tras un desvío aéreo imprevisto. Las piezas críticas están intactas y el envío ya va camino de Pond Inlet. Ahora todo depende del reloj.

Antonio de la Rosa llegó a Canadá esta semana. Su embarcación, no.

Las cajas que transportan la tabla —más de dos metros y medio— “no cabían” en los aviones que cubren la ruta directa desde Montreal. La aerolínea decidió desviarlas vía Toronto, lo que sumó dos vuelos y varios días de demora. Llegaron a Ottawa visiblemente deterioradas, con roturas y señales de un manejo poco cuidadoso.

El problema no era el embalaje. Era lo que había dentro.

La embarcación es un prototipo fabricado en Tailandia por Sunova, construido en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida. Esa modularidad es lo que permite que la tabla se transforme en trineo cuando el hielo cierra el paso y hay que arrastrarla sobre la banquisa.

Las piezas de conexión viajan dentro de las secciones. Sin ellas, las dos mitades no se unen y no hay travesía.

“Voy a ver sobre todo si están los sistemas de conexión. Si no estuvieran, sería imposible juntar las tablas. Voy a cruzar los dedos: estoy claramente preocupado.”

Antonio grabó el momento exacto en que abrió las cajas:

Estaban. Y el mismo día, Antonio facturó el equipo por carga prioritaria con Canadian North rumbo a Pond Inlet (Mittimatalik), en el norte de la isla de Baffin.

“El Ártico no lo pone fácil ni antes de empezar. Pero las ganas de palear y de iniciar esta aventura están intactas.”

Ahora la variable es el tiempo

El tránsito de la carga puede tardar entre tres y siete días. En el peor escenario, hasta doce. En el Ártico canadiense, el transporte aéreo depende de la meteorología y del espacio libre en cada vuelo.

Antonio mantiene el 17 de julio como fecha objetivo. Para cumplirla, la tabla debe estar en Pond Inlet el día 15.

Y hay una razón que va más allá del calendario: esta semana entran vientos del este. Es la condición que necesita para cruzar el estrecho de Lancaster —la puerta del Paso del Noroeste— sin enfrentarse de cara a una corriente dominante que circula en sentido contrario.

“Viene casi una semana con meteorología favorable y vientos del Este, ideal para entrar a Lancaster. Vamos a ver si ocurre el milagro.”

En el Ártico, una ventana así no se repite a voluntad.

Agenda institucional en Ottawa

Mientras el material viaja al norte, Antonio cumple en la capital una jornada oficial: visita a la Sociedad Geográfica Canadiense y cena de gala con el Embajador de España en Canadá. La expedición navega bajo bandera de España y de la Sociedad Geográfica Española.

Antonio de la Rosa detalla su travesía del Paso del Noroeste para el verano de 2026

El explorador español cruzará en solitario y sin asistencia el Ártico canadiense sobre una tabla de paddle surf construida en dos secciones y diseñada para convertirse en trineo.

El aventurero y explorador español Antonio de la Rosa prepara una de las travesías más exigentes de su carrera: cruzar el Paso del Noroeste en solitario y con plena autosuficiencia durante el verano de 2026. En un vídeo de presentación, De la Rosa adelantó la logística y los detalles técnicos de un recorrido que busca unir el Atlántico Norte con el Pacífico a través del Ártico canadiense.

La ruta, bloqueada por el hielo durante más de tres siglos y asociada a numerosas expediciones fallidas, vuelve a ser navegable por el retroceso de la banquisa que ha traído el cambio climático.

Una ruta de más de 3.000 kilómetros

La expedición se desarrollará entre julio y septiembre y podría prolongarse más de dos meses en condiciones extremas. Partirá del área del mar de Baffin —con Cape Liverpool, en la isla de Bylot (Nunavut, Canadá), como punto de inicio— y pondrá rumbo al mar de Beaufort, con llegada prevista en Tuktoyaktuk (Territorios del Noroeste).

El trazado supera los 3.000 kilómetros, aunque los puntos exactos de salida y llegada dependerán del estado del hielo a comienzos del verano. El agua rondará los 0 °C durante buena parte del recorrido.

Más de un siglo después de que Roald Amundsen completara por primera vez el paso a bordo del Gjøa (1903-1906), De la Rosa lo intentará a fuerza de brazos. Para orientarse combinará posicionamiento y comunicación por satélite con brújula náutica y mapas estancos que reproducen la ruta del noruego.

Una tabla que se transforma en trineo

Para sostener la travesía sin asistencia externa, De la Rosa contará con un prototipo de paddle surf fabricado en Tailandia por la firma Sunova. La embarcación está construida en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida.

Esa modularidad es la clave del proyecto: permite que la tabla se convierta en trineo cuando el hielo cierre el paso y haya que arrastrar el equipo sobre la banquisa. La tabla pesa 32 kilos en vacío y admite hasta 200 kilos de carga.

La carga está medida al detalle. De la Rosa transportará entre 90 y 100 kilos: alimentación liofilizada e hipercalórica para 70 días de actividad, una cocina compacta con dos tipos de combustible, palas de carbono y repuestos, y dos tiendas de campaña. Una de ellas se ancla sobre la estructura de la propia tabla, lo que le permite pernoctar tanto en tierra firme como sobre el agua. Todo el material viaja en bolsas estancas.

Contra el frío extremo llevará dos trajes secos —uno de ellos capaz de mantenerlo hasta doce horas a flote en agua a cero grados sin sufrir hipotermia—, calzado técnico específico y ropa térmica. Tres palas de repuesto y una pala de kayak completan el equipo de propulsión: los días de viento fuerte en contra navegará sentado.

Seguridad en territorio del oso polar

El aislamiento y la fauna salvaje hacen de la seguridad un factor central. En pleno hábitat del oso polar, De la Rosa llevará bengalas de señalización, arnés para evitar caídas al agua, sistemas de alarma acústica para instalar alrededor de la tienda y, por exigencia de la normativa local, un arma autorizada para emergencias. Su botiquín está preparado para primeros auxilios e incluso para intervenciones de cirugía menor.

“Nunca voy a querer matar a un oso polar, a no ser que realmente tenga intenciones de atacarme, que es bastante raro pero podría pasar.”

Un testimonio del Ártico que cambia

La travesía combina náutica, deporte de resistencia y una intención ambiental explícita. Con la bandera de España y la de la Sociedad Geográfica Española en la proa, De la Rosa quiere documentar de primera mano cómo las transformaciones climáticas han alterado la geografía del Ártico: lo que durante siglos fue un paso imposible es hoy una vía abierta.

“Demostraremos que lo que ayer era un paso imposible, hoy es una realidad que debemos documentar.”

Mapa de la ruta de la Expedición Paso del Noroeste 2026: de Pond Inlet a Tuktoyaktuk

Seguimiento y contacto de prensa

La expedición se registrará con cámaras de acción instaladas en la embarcación. De la Rosa llevará teléfono satelital y dos dispositivos GPS con capacidad de enviar mensajes e imágenes, de modo que quienes sigan antonioexpeditions.com podrán acompañar el día a día del recorrido y consultar su posición en tiempo real.

El periodista Germán Briceño, encargado de enlazar las comunicaciones con Antonio de la Rosa durante su anterior expedición en solitario al Polo Sur, repite en esa función para facilitar los reportes de este nuevo desafío.

Para más información, sumarse al canal de WhatsApp de prensa y obtener notas, material audiovisual o coordinar entrevistas, los colegas de medios pueden acceder al Media Center oficial de la expedición y generar su credencial de prensa en germanrbc.pro/acreditacion/. El registro es rápido y da acceso directo a boletines, fotografías, vídeos, audios y al canal de WhatsApp de prensa. Para consultas directas, también puede escribirse a lider@germanrbc.pro.

Antonio de la Rosa y el desafío del Paso del Noroeste en SUP

Imagina un mar de hielo flotante que cruje como un monstruo ancestral, osos polares acechando en la niebla y vientos que azotan con la furia de siglos de exploradores frustrados. Así es el Paso del Noroeste, esa arteria ártica que une el Atlántico y el Pacífico a través del Ártico canadiense, un laberinto de unos 2.000–3.000 kilómetros de agua gélida y banquisa impredecible que solo se abre durante una breve ventana de deshielo cada verano. Durante siglos ha sido el Santo Grial de los navegantes: las sagas vikingas hablan de viajes hacia Vinland alrededor del año 1000, y muchas voces sostienen que estos hombres del norte fueron los primeros europeos en rozar el continente americano, guiados por corrientes invisibles y un coraje que desafiaba a sus propios dioses. Más tarde, expediciones como la del británico John Franklin, desaparecida en 1845 con dos barcos y 129 tripulantes, se perdieron para siempre en el laberinto de canales canadienses, recordándonos que aquí el error se paga con la vida.

El Paso no solo guarda leyendas; es un campo de batalla vivo contra la naturaleza. El clima ártico es un titán caprichoso: tormentas súbitas, ráfagas que pueden superar fácilmente los 70–80 km/h, nieblas cerradas que devoran el horizonte y temperaturas que bailan, incluso en verano, entre aproximadamente -4 y +4 grados, con episodios más extremos que pueden ir de -10 a +10 grados. El hielo a la deriva —bloques antiguos, gruesos, desgajados del norte— puede golpear la embarcación como un ariete y estrangular pasajes que ayer parecían abiertos, obligando a desvíos desesperados o a arrastrar el equipo sobre la banquisa. Bajo esa superficie hostil, la fauna no es un decorado, sino un riesgo real: osos polares capaces de nadar largas distancias, morsas que protegen sus colonias con fiereza, focas y ballenas que emergen de improviso entre placas de hielo, todo ello en un ecosistema extremadamente sensible donde cualquier expedicionario debe moverse con respeto y mínima huella.

En este escenario, Antonio de la Rosa prepara para el verano de 2026 una de esas aventuras que parecen sacadas de una novela, pero que se escriben paleada a paleada. Su objetivo: convertirse en el primer ser humano en cruzar el Paso del Noroeste sobre una embarcación tipo SUP de expedición, en solitario, sin asistencia externa y propulsándose únicamente con una pala. No utilizará un velero ni un rompehielos, sino un prototipo desmontable, inspirado en el paddle surf, pensado para dividirse en dos partes, convertirse en trineo cuando el hielo cierre el paso y cargar todo lo necesario para sobrevivir entre 40 y 50 días en completa autonomía.

La ruta que ha elegido dialoga con la historia: conecta el mar de Baffin, cerca de la isla de Baffin y su capital Iqaluit, con el mar de Beaufort, siguiendo el corazón del Ártico canadiense. Más de cien años después de la primera travesía de Roald Amundsen, que completó el Paso del Noroeste a comienzos del siglo XX, el deshielo acelerado por el cambio climático ha cambiado completamente el tablero; ha hecho posible lo que antes era impensable, pero también ha vuelto la región más inestable y peligrosa, con hielo más móvil, ventanas de navegación más cortas y patrones de tormenta menos previsibles. Antonio no solo quiere atravesar esos canales helados; quiere mostrarlos al mundo como un espejo incómodo, usando su cuerpo, su esfuerzo y cada palada como un altavoz de los impactos reales del calentamiento global.

Desde la costa noreste de Canadá, en un Atlántico que pasa gran parte del año congelado, se lanzará a buscar la salida hacia el Pacífico a través de un laberinto de islas, estrechos y bahías que rara vez ven pasar una embarcación tan pequeña y tan expuesta. Tendrá que leer el hielo como quien lee una lengua antigua: distinguir placas seguras de trampas mortales, escoger cada canal, interpretar el viento, decidir cuándo seguir paleando y cuándo transformar su SUP en trineo y arrastrarlo sobre la banquisa. Todo ello mientras gestiona el riesgo constante de encuentros con osos polares —una especie ya amenazada por el retroceso del hielo marino—, la soledad absoluta y la certeza de que, allí arriba, un fallo de cálculo puede convertir una aventura en tragedia en cuestión de minutos.

Esta expedición no es un capítulo aislado, sino parte de un plan casi obsesivo: completar navegando, en solitario, los cinco océanos del planeta, culminando en 2027 con el cruce del Índico. Ya ha cruzado otros océanos en embarcaciones a pala y remo, ha completado retos polares extremos, como su expedición al Polo Sur geográfico, y este año será la cita con el Ártico en su versión más cruda, como si buscara en los extremos del mapa las preguntas que muchos prefieren no hacerse. ¿Será el primero en lograr algo así? Quizá la historia tarde un tiempo en responder; lo que sí está claro es que pocos —muy pocos— están dispuestos a enfrentarse en solitario, con una simple pala y una tabla de SUP cargada hasta los topes, a los hielos y las leyendas del Paso del Noroeste.

Contacto de prensa y colaboraciones institucionales:
Germán Briceño / german@avxexplorers.com
+34 678327744 (Whatsapp) / +506 60059207

Antonio de la Rosa afrontará el Paso del Noroeste en solitario: un desafío inédito en el Ártico

El reconocido aventurero y explorador español Antonio de la Rosa se prepara para emprender uno de los mayores retos de su trayectoria: cruzar el legendario Paso del Noroeste a remo, en solitario y sin asistencia, durante el verano de 2026.

La travesía, que se desarrollará en el corazón del Océano Ártico, representa un desafío de enorme complejidad y riesgo, pero también una oportunidad única para poner a prueba la vasta experiencia acumulada por Antonio en expediciones anteriores. Lo hará sobre una tabla de paddle surf especialmente diseñada, capaz de transformarse en trineo, lo que le permitirá mantener autonomía total durante más de dos meses, la duración estimada de la expedición.

Debido a las variables propias del entorno —condiciones meteorológicas, acumulación de hielo y factores logísticos—, el punto exacto de inicio y final de la travesía podría variar, al igual que su distancia total, calculada entre 2.000 y 3.000 kilómetros. De completarse, este desafío se convertiría en una hazaña sin precedentes dentro de la navegación autosuficiente, marcando un nuevo hito en la historia de la exploración moderna.

Más de un siglo después de que Roald Amundsen lograra por primera vez atravesar esta ruta en barco, Antonio intentará hacerlo remando en solitario, enfrentando hielo a la deriva, temperaturas extremas y la presencia de fauna salvaje como osos polares. El proyecto une historia, innovación y conciencia ambiental, buscando no solo escribir un nuevo capítulo en la exploración, sino también visibilizar los efectos del cambio climático, que han alterado radicalmente la geografía del Ártico.

Con una carrera marcada por expediciones pioneras —desde el Polo Sur hasta el Atlántico y el Pacífico—, Antonio de la Rosa ha consolidado una forma de entender la aventura como medio de inspiración, conciencia y transformación. La Expedición Paso del Noroeste 2026 invita a seguir de cerca el recorrido de un explorador que lleva los límites del cuerpo y la mente hacia lo esencial: descubrir, resistir y transmitir.

 

El Océano Ártico: frontera del cambio

El Océano Ártico, el más pequeño y septentrional del planeta, se extiende alrededor del Polo Norte y permanece cubierto por hielo marino durante gran parte del año. Rodeado por América del Norte, Europa y Asia, alberga ecosistemas únicos y especies especialmente adaptadas a condiciones extremas, desde osos polares hasta comunidades indígenas que han convivido históricamente con este entorno frágil.

En las últimas décadas, el Ártico se ha convertido en un símbolo visible del cambio climático. El deshielo acelerado ha reducido drásticamente la extensión del hielo marino, alterando los ecosistemas y abriendo nuevas rutas de navegación —como el Paso del Noroeste y el Paso del Noreste— que antes eran imposibles de transitar. Estas transformaciones traen consigo oportunidades comerciales, pero también profundos desafíos ambientales y geopolíticos.

 

Antonio cuenta en vídeo, su experiencia sobre lo que vivió en el Polo Sur

Antonio de la Rosa comparte detalles de su expedición, desde la logística organizada por Antarctic Logistics Expeditions (ALE) hasta los desafíos físicos y mentales que enfrentó. Con un trineo ultraligero de carbono y Kevlar, diseñado específicamente para esta aventura, y una tienda de campaña que montaba en solo dos minutos, el explorador optimizó cada gramo de su equipo para maximizar su rendimiento.

Además, De la Rosa revela su estrategia de alimentación, basada en una dieta alta en proteínas y grasas, y su experiencia con el ayuno intermitente, que le permitió llegar a su peso más bajo en años. Aunque inicialmente se planteó batir el récord de 22 días establecido por un explorador francés Vincent Colliard, las condiciones extremas y el desgaste físico lo llevaron a completar la travesía en 39 días, un tiempo aún destacable considerando la dureza del terreno y el clima que le tocó enfrentar y que a diferencia de otros expedicionarios que coincidieron en la misma fecha y desistieron, él pudo completar, alcanzando la meta en el Polo Sur Geográfico..

En el vídeo, el aventurero comparte consejos prácticos para quienes deseen emprender una expedición similar, destacando la importancia de la preparación física, la elección del equipo adecuado y la mentalidad necesaria para superar los retos de la Antártida. Su relato no solo inspira, sino que también sirve como una guía valiosa para futuros exploradores.

No te pierdas este testimonio en primera persona de una de las hazañas más desafiantes del mundo de la exploración polar. Puedes acceder al vídeo aquí:

Antonio de la Rosa completa con éxito la travesía al Polo Sur Geográfico (Nota final)

Antonio de la Rosa recorre en solitario, con esquís y un trineo de 70 kg, los casi 1.200 kilómetros que separan la Bahía Hércules del Polo Sur Geográfico en 39 días.

El pasado 9 de diciembre de 2024, el aventurero español Antonio de la Rosa inició desde la Bahía Hércules, en la Antártida, una de las expediciones más exigentes de su carrera. Con esquís y en completa soledad, recorrió los casi 1.200 kilómetros que lo separaban del Polo Sur Geográfico, una travesía que completó exitosamente el 17 de enero tras 39 días de esfuerzo extremo.

La expedición estuvo llena de retos físicos y mentales. Desde el comienzo, Antonio tuvo que enfrentar un ascenso inicial de más de 1.000 metros de desnivel mientras arrastraba un trineo de 70 kilos que contenía alimentos, equipo de supervivencia y una tienda de campaña. Este inicio tan exigente le supuso un desgaste físico significativo, agravado por una acumulación inusual de nieve en el terreno, lo que le obligó a abrir huella constantemente con sus esquís, un esfuerzo agotador incluso en el verano antártico.

Uno de los momentos más críticos ocurrió durante una jornada de densa niebla, cuando avanzó sin sus gafas de protección ocular, lo que le provocó una grave irritación en las córneas, conocida como “ceguera de las nieves”. Esta situación lo obligó a permanecer tres días en su tienda completamente a ciegas para recuperarse. A ello se sumaron tormentas con vientos superiores a los 50 km/h y temperaturas de sensación térmica de hasta -45°C, que pusieron a prueba su resistencia física y mental.

El terreno tampoco dio tregua:

Formaciones de nieve y hielo conocidas como “sastruguis”, con alturas que superaban el metro, ralentizaron su avance y complicaron aún más la travesía. Este año, las condiciones fueron tan extremas que otros expedicionarios presentes en la región, como la renombrada escaladora noruega Kristin Harila y el también noruego Akteigland, tuvieron que abandonar debido a lesiones y agotamiento. Kristin, conocida por su récord mundial absoluto de velocidad en los 14×8000, había planeado batir el récord femenino de esta travesía, pero las circunstancias la obligaron a evacuar antes de completar el recorrido. Por su parte, Akteigland, quien llegó a anunciar públicamente su intención de batir el récord masculino tras haber realizado una preparación exhaustiva que incluyó un recorrido previo por la misma ruta hace tres años, también se vio obligado a ser rescatado debido al extremo desgaste físico. Este contraste resalta aún más el logro de Antonio, quien perseveró y superó todos los obstáculos.

A pesar de los contratiempos, Antonio logró mantener una media diaria de 30 kilómetros, con jornadas “maratonianas” de hasta 13 horas en las que llegó a cubrir 45 kilómetros. Finalmente, el 17 de enero alcanzó el Polo Sur Geográfico, donde celebró su logro con gran satisfacción.

Antonio de la Rosa no es ajeno a los desafíos extremos. Su trayectoria incluye travesías en solitario por cuatro océanos, así como expediciones con esquís en Alaska, el lago Baikal y Laponia. En las décadas de 1990 y 2000, lideró uno de los equipos más exitosos de raids de aventura, acumulando decenas de victorias en competiciones internacionales.

Con esta nueva hazaña, Antonio consolida su posición como uno de los exploradores más destacados de la actualidad.

Para obtener más detalles sobre la expedición, sus reportes diarios (escritos y/o en audio), contenidos gráficos, fotográficos o audiovisuales, pueden acceder a la sección “Sala de Prensa” en la página web: www.antonioexpeditions.com También pueden ponerse en contacto con el periodista Germán Briceño (Coordinador de Comunicaciones / Expedición Polo Sur en Solitario) +34 678327744 / german@journalist.com

Cuando lo imposible se hace realidad

Paso a paso, Antonio de la Rosa enfrentó lo inimaginable: kilómetros de blanco infinito, vientos implacables y momentos críticos, como el episodio de ceguera de las nieves o el desafío de seguir adelante sin provisiones.

Hoy, el Polo Sur lleva la impronta de su tenacidad, una hazaña épica que se suma a su impresionante historial de expediciones. Este instante marca no solo la conquista del desierto polar antártico, sino también un triunfo para todos los que persiguen sus sueños sin rendirse. ✨

Esto no es solo un final, es un grito de victoria. Es una invitación para que también tú conquistes los tuyos. ¡VAAAMOOOSSS!

 

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Antonio de la Rosa culmina con éxito su travesía en solitario al Polo Sur Geográfico

El expedicionario español Antonio de la Rosa ha completado hoy su desafío polar tras recorrer 1.130 kilómetros en esquí y en solitario. En su día 39 de travesía, Antonio alcanzó el Polo Sur Geográfico, consolidando así un logro extraordinario en su récord de expediciones extremas.

“He llegado bien, me siento bien. Acabo de comer tras casi un día sin haber comido apenas. Estoy en el Polo Sur y ahora descansando en una tienda con calefacción que me ha facilitado la base de ALE (Antarctic Logistics & Expeditions)”, declaró Antonio a través de su segundo comunicado telefónico vía satélite el día de hoy a pocas horas de haber alcanzado su anhelada meta.

Durante su llegada al Polo Sur, Antonio visitó dos puntos emblemáticos: el sitio real marcado por un letrero conmemorativo de Scott y Amundsen, y el polo simbólico adornado con las 12 banderas de los países firmantes del Tratado Antártico de 1959. Este tratado declara la Antártida como un continente dedicado a la paz y la ciencia, libre de armas y reclamaciones territoriales.

Antonio también detalló su paso por el “West Point”, una zona de seguridad alrededor del Polo Sur donde aterrizan aeronaves, y compartió que espera ser trasladado mañana a Union Glacier junto con otros expedicionarios. A pesar del intenso y permanente desafío psico-físico que representó enfrentar el gélido escenario antártico durante más de un mes, Antonio se encuentra en buen estado de salud y satisfecho por haber completado con éxito esta épica e histórica travesía por el desierto polar.

*IMPORTANTE ( FE DE ERRATAS): El conteo de días ha sido modificado debido a un error que derivó del uso horario y del lugar que fue tomado en cuenta para el inicio de los reportes, el cual inició en Union Glacier y no desde Bahía de Hércules, siendo éste último el punto de inicio oficial de la expedición de Antonio de la Rosa.

 

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Antonio de la Rosa, a tan solo 10 kilómetros del Polo Sur Geográfico

Después de 40 días de travesía por el desierto polar antártico ya está a punto de llegar

Esta mañana, el expedicionario español Antonio de la Rosa, en su día 40 de travesía hacia el Polo Sur Geográfico, ha transmitido vía teléfono satelital un emotivo reporte en el que señala estar a tan solo 10 kilómetros de completar su desafiante misión.

“Estoy súper feliz, a 10 kilómetros del Polo Sur. Desayunando algo y listo para salir en una hora,” compartió Antonio. A pesar de las bajas temperaturas, los fuertes vientos del noroeste y el desgaste físico de tantos días en condiciones extremas, mantiene un ánimo positivo y confía en su último esfuerzo para alcanzar el objetivo.

Durante la jornada de ayer, Antonio recorrió 31 kilómetros, enfrentando un terreno de sastrugis (formaciones de nieve endurecida por el viento) que no había visto en días. Aunque ha tenido que racionar la comida en las últimas jornadas, asegura estar con la energía suficiente para completar la travesía. Entre los desafíos físicos más notables menciona adormecimiento y dolor en las manos, que ha combatido con el uso de bolsas calefactables para mantenerlas funcionales.

Antonio prevé llegar al Polo Sur Geográfico hoy entre las 17:30 y las 18:00 hora local. Antes de alcanzar el destino final, pasará por un punto al oeste del Polo Sur, posiblemente el Polo Sur Magnético. Posteriormente, se dirigirá a la base de ALE (Antarctic Logistics & Expeditions), donde es altamente probable que tenga acceso a conexión wifi para compartir fotos y actualizaciones. Si todo marcha según lo previsto, enviará una imagen de su llegada al Polo Sur esta noche entre las 21:00 y las 22:00 hora española.

Antonio de la Rosa ha demostrado una vez más su resistencia, determinación y pasión por la aventura, dejando claro que está a la altura de los grandes retos exploratorios.

Para seguir de cerca su progreso hacia la meta en el extremo meridional del planeta, pueden visitar la sección de SEGUIMIENTO 

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Antonio de la Rosa está en la recta final de su travesía al Polo Sur Geográfico

Antonio de la Rosa vive uno de sus días más satisfactorios en la recta final de su épica expedición en solitario hacia el Polo Sur Geográfico.

En su más reciente comunicación telefónica vía satélite, efectuada esta mañana, Antonio compartió su entusiasmo tras una jornada excepcionalmente positiva: “Hoy fue de los mejores días que recuerdo. Estuvo todo el día soleado, con mucho frío y algo de viento del noroeste, pero el terreno estaba muy bueno y yo muy motivado”.

El día resultó altamente productivo para el expedicionario, quien logró recorrer un total de 36 kilómetros, avanzando 20 kilómetros por la mañana y otros 16 durante la tarde. Antonio se encuentra ahora a solo 40 kilómetros de su meta, con el plan de cubrir 30 kilómetros mañana y dejar los últimos 10-12 kilómetros para su llegada al Polo Sur.

Si todo sigue según lo planeado, Antonio espera alcanzar la Estación Amundsen-Scott y el módulo logístico de Antarctic Logistics & Expeditions (ALE), en el punto final de su travesía, mañana entre las 4 y 5 de la tarde (hora española). Este logro representará el culmen de una gesta cargada de desafíos extremos y un recordatorio del espíritu de superación que caracteriza al explorador español.

Sigue el emocionante desenlace de esta travesía en la web oficial y las redes sociales de Antonio de la Rosa.

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