El Paso del Noroeste cambia de fecha: Antonio de la Rosa volverá en julio de 2027

Ya en casa, sano y salvo, el explorador ha hecho balance del primer intento en una transmisión en directo. No hay renuncia: hay una lista de correcciones, una tabla que rediseñar y una fecha en el calendario.

Hay expediciones que terminan y expediciones que se aplazan. Esta es de las segundas.

Antonio de la Rosa llegó a España hace pocos días, después de que el pasado 2 de agosto un rescate de la Guardia Costera canadiense interrumpiera su travesía en solitario y sin asistencia por el Paso del Noroeste. Este domingo 9 de agosto se sentó frente a la cámara para contarlo todo en directo: lo que funcionó, lo que no, lo que perdió y lo que va a cambiar. Y para dejar claro lo esencial desde la primera frase: vuelve en julio de 2027.

“Estoy convencido de que la tabla de exploración de Sunova puede atravesar perfectamente el Paso del Noroeste, y espero poder demostrarlo el año que viene.”

Dieciséis días que dejaron buenas cifras

La expedición arrancó el 18 de julio desde Pond Inlet. Antonio llegó al Ártico fuerte, física y mentalmente, y los días en que las condiciones permitieron entrar al agua lo demostraron: dos jornadas de 64 kilómetros, otras dos de 52 y tres en torno a los 40.

Con unos 100 kilogramos de carga sobre la tabla, su velocidad crucero se mantuvo entre 5,5 y 5,6 kilómetros por hora, con puntas de 8 km/h cuando el viento acompañaba. En las jornadas largas llegó a palear doce horas seguidas con apenas veinte minutos de parada real.

El desgaste, sin embargo, fue perfectamente asumible. Antonio lo compara con una salida muy larga en bicicleta a ritmo suave: esfuerzo aeróbico sostenido, no explosivo. Solo necesitó antiinflamatorios los tres o cuatro primeros días. La alimentación, con más frutos secos que en su travesía al Polo Sur, funcionó mejor que nunca.

“Cuando terminaba esos 64 kilómetros, pensaba que podía hacer otros 50 más.”

El eslabón débil no estuvo en el agua

Si algo deja claro el balance es que el problema no fue la forma física ni la embarcación. Fue la logística previa, y Antonio lo asume sin rodeos.

Llegó a Ottawa el 10 de julio cargado de más: dos tablas y varios bultos adicionales. Tanto, que Alfonso d’Ors, de Posovisual —la productora que cubrió los preparativos—, tuvo que regresar a España con 30 kilogramos de equipaje suyo. Los cuatro días disponibles antes de volar al norte resultaron insuficientes para preparar toda la alimentación, especialmente sabiendo que en el punto de partida no hay forma de conseguir suministros.

Y estaba la tabla. No llegó a tiempo y hubo que enviarla por cargo, el único medio posible con los aviones que operan en la zona. La caja alcanzó Pond Inlet rota tras múltiples escalas y, por el camino, se perdió una bolsa estanca con dos quillas de repuesto y cuatro balizas acústicas disuasorias para osos. En una localidad inuit del Ártico canadiense eso no se repone. Los guardaparques le prestaron dos balizas; la travesía empezó con una sola quilla.

“No puedes ir a una expedición de estas llevando cosas por si acaso. Tengo que salir de Madrid exactamente con el material que voy a utilizar allí.”

El día que no había que entrar al agua

Después de varias jornadas templadas, llegó la confianza. Con unos 11 grados y el calor del esfuerzo, Antonio acabó paleando sin el traje seco. En la jornada 11 cayó al agua sin él y tuvo que volver a tierra. Dos días de avance perdidos.

Esos dos días lo cambiaron todo: hicieron que un frente de mal tiempo lo alcanzara antes de lo previsto. Cruzó Admiralty Inlet —la bahía en cuya orilla se encuentra Arctic Bay— y llegó a las inmediaciones de cabo Crauford con el mar ya muy movido. El plan era rodear el cabo al día siguiente y enganchar rumbo oeste con viento favorable.

En la punta del cabo, la escasa profundidad y el fondo rocoso convirtieron ese viento favorable en un caos de vuelcos, niebla cerrada y frío. Antonio señala aquí un error concreto y evitable: no llevaba cartas náuticas. Tenía GPS y toda la cartografía descargada, pero no la información batimétrica que le habría advertido de lo somero de la zona.

“Ese día tenía que haberme quedado en tierra tranquilamente y haber esperado tres, cuatro o cinco días. Eso ya está aprendido.”

El mar se llevó la tabla

Consiguió salir del agua entre acantilados, muy cerca de una cabaña que ya tenía localizada en sus mapas. Subió todo el material al borde de la banquisa, el hielo que en invierno se acumula y queda encajado varios metros por encima de la playa, contra una pared de unos diez metros. Estaba convencido de que allí quedaba a salvo. El equipo de seguridad y la ropa los llevó a la cabaña, a la que solo se accede tras un trepe de seis o siete metros: imposible izar la tabla hasta allí.

Al día siguiente entró el temporal, con vientos de 100 kilómetros por hora. Cuando dos días después bajó a la costa para reparar la quilla y preparar la tabla rumbo a Arctic Bay, a unos 100 kilómetros, no quedaba nada. Ni tabla, ni bolsas, ni comida.

“El mar se tragó casi todo menos el equipo de seguridad.”

Un rescate sin SOS

Lo que vino después es, probablemente, la parte más reveladora del relato.

La situación estaba definida con precisión: comida para un par de días, estirable a cuatro o cinco, y ninguna posibilidad de salir por medios propios de un lugar sin acceso terrestre. Pero también sin peligro inmediato. Antonio estaba bien y resguardado.

Esa distinción lo llevó a tomar una decisión poco habitual: no activar el SOS. Bombero de profesión y con años de trato con grupos de rescate, sabe que una señal de socorro dispara un protocolo inmediato en el que los rescatistas asumen riesgos altos, porque no hay comunicación con la persona y se desconoce su estado real.

En lugar de eso, pidió a su entorno que se activara un protocolo de rescate sin urgencia. La comunicación se canalizó a través de la Embajada de España en Canadá y la Guardia Costera canadiense decidió enviar una embarcación de gran porte, con 48 horas de llegada estimada. Antonio aceptó el plazo sin discutirlo.

“Lo más importante para mí era que nadie se jugara la vida para venir a rescatarme. Me daba igual salir en 12, en 24, en 48 horas o en cuatro días.”

Cuarenta y ocho horas exactas después apareció el rompehielos CCGS Des Groseilliers entre una niebla espesa. La operación se resolvió con el helicóptero embarcado, sin necesidad de aproximación en neumática, y Antonio fue trasladado directamente al aeropuerto de Arctic Bay, donde lo recibió la policía local. Un rescate limpio, en el que nadie asumió riesgos innecesarios. El regreso a España se completó en otras 48 horas.

Osos, narvales y un Ártico sin hielo

Buena parte del recorrido transcurrió dentro del parque nacional Sirmilik, que abarca la isla Bylot y el noroeste de Baffin: una reserva de aves donde el acceso con armas de fuego está terminantemente prohibido y en la que los guardaparques le concedieron permiso especial para transitar y pernoctar en determinadas zonas.

Dentro de la reserva, la avifauna fue sencillamente impresionante; al salir de ella, apenas se veían aves. Hubo jornadas enteras acompañado de narvales, focas casi a diario en la primera fase y dos osos polares a corta distancia. Ninguno de los dos encuentros requirió la escopeta, que es siempre el último recurso: la primera línea son las balizas acústicas, el silbato y un sistema de bengalas. Uno de los osos lo miró desde la orilla con absoluta indiferencia y siguió comiendo; el otro se marchó en dirección contraria nada más verlo.

El hielo, en cambio, jugó una partida distinta a la esperada. En el estrecho entre Pond Inlet y la isla Bylot, donde otros años hay abundante banquisa en esas fechas, unos vientos más intensos de lo habitual desplazaron el hielo hacia las bahías. Antonio prácticamente no encontró hielo. En el otro extremo del Paso, los veleros que intentan la travesía desde Alaska hacia el este seguían bloqueados a comienzos de agosto, sin acceso todavía a Cambridge Bay.

Por qué una tabla y no un kayak

A quienes sostienen que el Paso del Noroeste es inabordable en paddle surf, e incluso en kayak, Antonio responde con un argumento de autonomía: la travesía exige comida para un mínimo de 40 días. Solo en alimentación son unos 40 kilogramos, a los que hay que sumar todo lo demás. Un kayak de travesía no admite ese volumen y un packraft es demasiado lento. La tabla, al ser una embarcación abierta, sí permite cargarlo.

“He visto en mis propias carnes lo difícil que es aquel lugar, pero confío en mi capacidad y en mis conocimientos para conseguir hacer esa expedición.”

Lo que cambiará para 2027

Quilla retráctil. Con la tabla cargada —unos 35 kilogramos de embarcación más 80 o 90 de material—, palear sin quilla es inviable: la embarcación se vuelve ingobernable y obliga a duplicar la trayectoria. El objetivo es una quilla alojada en un cajón, que se repliegue al tocar fondo y pueda subirse a voluntad, con un funcionamiento parecido al de un timón de kayak.

Sujeción del equipamiento. En los vuelcos, las ocho o diez bolsas estancas se desplazaban a un costado y hacían durísimo el desvuelco. Pasarán a ser tres o cuatro bolsas grandes fijadas con cinchas dobles, del tipo que ya usa en su trineo de expedición.

Puesto de paleo sentado. Con viento de cara o condiciones muy adversas hay que palear sentado, con pala de kayak. El asiento no estaba bien adaptado; la embarcación se modificará para ese uso.

Protección de cubierta. Las olas laterales llegaban a embarcar hasta 50 litros de agua que tardaban en salir por los imbornales. Se añadirá un elemento que cubra los pies al palear de pie.

Logística y navegación. Salir de Madrid exactamente con el material que se va a utilizar, contar con más tiempo sobre el terreno y llevar cartas náuticas. El peso total, admite, difícilmente bajará de los 90 kilogramos.

Lo que viene ahora

En los próximos días Antonio irá mostrando las modificaciones de la embarcación y publicará material sobre la fauna registrada, en especial la avifauna de Sirmilik. En paralelo arranca la fase menos vistosa y más necesaria: reponer el equipamiento que se llevó el mar y buscar la financiación del nuevo intento.

El agradecimiento va por delante. A la Embajada de España en Canadá, a la Guardia Costera canadiense, a la policía de Arctic Bay y a los guardaparques de Parques Nacionales de Canadá, que prestaron balizas acústicas y concedieron los permisos dentro de Sirmilik. A Posovisual, por la cobertura de los preparativos y del arranque. Y a West Hansen —National Geographic Explorer y presidente del capítulo de Texas de The Explorers Club—, que durante la ventana de rescate ofreció de forma clara y decidida la ayuda de un contacto local en Arctic Bay.

El Paso del Noroeste no se cancela. Cambia de fecha.

Datos clave

  • Primer intento: 18 de julio de 2026, desde Pond Inlet (Nunavut, Canadá)
  • Interrupción: 2 de agosto de 2026 · Día 16 · zona de cabo Crauford, península de Borden
  • Rescate: Guardia Costera canadiense · rompehielos CCGS Des Groseilliers y helicóptero embarcado → Arctic Bay (Ikpiarjuk)
  • Mejores jornadas: dos de 64 km, dos de 52 km y tres en torno a 40 km
  • Velocidad crucero: 5,5–5,6 km/h con carga · hasta 8 km/h con condiciones favorables
  • Jornada máxima: 12 horas de paleo con unos 20 minutos de parada real
  • Material perdido: tabla, bolsas estancas y alimentación. Solo se conservó el equipo de seguridad
  • Nuevo intento: julio de 2027

Enlaces

De la Rosa, rescatado y a salvo en Arctic Bay: el Paso del Noroeste cambia de fecha

Expedición Paso del Noroeste 2026 · Día 16 · Nunavut, Canadá
El Servicio de Guardacostas de Canadá extrajo al explorador del cabo Crauford en helicóptero desde el rompehielos CCGS Des Groseilliers, aprovechando la única ventana de buen tiempo en cinco días. Antonio de la Rosa está ileso, vuela mañana a Ottawa y cierra la travesía con 367,7 kilómetros paleados.

 

El explorador español Antonio de la Rosa se encuentra sano y salvo en Arctic Bay (Ikpiarjuk), comunidad inuit del Alto Ártico canadiense a orillas del Admiralty Inlet, tras ser rescatado este domingo 2 de agosto del cabo Crauford, donde permanecía refugiado en una cabaña de cazadores desde el 29 de julio. La extracción pone fin a la Expedición Paso del Noroeste 2026 en su día 16, con 367,7 kilómetros (198,5 millas náuticas) paleados desde la salida de Pond Inlet el 18 de julio.

El rescate se activó tras el temporal del 1 de agosto, con vientos cercanos a los 100 km/h, que rompió la banquisa frente al cabo Crauford y se llevó la embarcación con la que De la Rosa afrontaba la travesía. Sin tabla, la continuidad de la expedición quedó materialmente cancelada. El explorador, en cambio, no sufrió daño alguno en ningún momento.

Un helicóptero desde el rompehielos

Las condiciones meteorológicas habían mantenido bloqueada la zona durante casi una semana. La jornada del domingo abrió el único paréntesis de mar en calma desde la pérdida de la embarcación, y el operativo lo aprovechó sin demora.

El rompehielos CCGS Des Groseilliers, de la Guardia Costera canadiense, se aproximó al cabo Crauford, y desde su cubierta de vuelo despegó el helicóptero embarcado que extrajo al explorador y lo trasladó directamente a Arctic Bay, algo más de 100 kilómetros al sur por mar siguiendo el Admiralty Inlet.

El Des Groseilliers no es un barco cualquiera en estas latitudes. Se trata de un rompehielos medio de la clase Pierre Radisson, con base en Quebec, que cada verano se despliega en el Ártico canadiense como unidad principal de búsqueda y rescate. Dispone de hangar y cubierta de vuelo para su helicóptero, y ese medio aéreo fue precisamente lo que permitió sacar a De la Rosa de una costa sin acceso practicable por mar.

«Me ha rescatado el salvamento marítimo de Canadá, a quienes quiero agradecer personalmente su profesionalidad. Ha sido un rescate extraordinario».

«El tiempo ha estado muy malo cuatro o cinco días y hoy era el día; así que lo hemos aprovechado».

Del cabo al pueblo: dos Árticos distintos

El contraste entre el punto de refugio y el destino es, en palabras del propio explorador, absoluto. En el cabo Crauford pasó cuatro días en una cabaña de cazadores sin cauce de agua cercano —derretía hielo recogido en la costa para abastecerse—, con niebla persistente, humedad que impedía secar la ropa y un pronóstico que solo empeoraba. En Arctic Bay, un núcleo de algo más de mil habitantes, el mar amaneció en calma.

De la Rosa destaca especialmente el trato recibido y el carácter del territorio, y deja explícita su intención de regresar.

«Con muchas ganas de volver a este lugar: me ha conquistado. La gente y el lugar en sí son brutales, salvajes; es lo que necesita una buena aventura».

El balance: mala suerte y errores propios

El explorador no traslada la responsabilidad al entorno. En su primer mensaje desde tierra firme con conexión estable, asume que buena parte de lo ocurrido pertenece al terreno de la decisión propia y anuncia un análisis detallado de la travesía.

«Gran parte de las cosas que no salen bien en una aventura son normalmente errores personales. Toca aprender de mis errores».

«Una aventura es una actividad que entraña un riesgo y de futuro incierto, y el Paso del Noroeste en una embarcación de paddle surf es una auténtica aventura que espero poder superar en algún otro momento».

Agradecimiento a la red que se puso a disposición

Además del reconocimiento expreso de Antonio a la Guardia Costera canadiense, la coordinación de la expedición desea dejar constancia pública de los apoyos que se ofrecieron durante las horas críticas, aunque finalmente no fuera necesario activarlos.

Es el caso del explorador estadounidense West Hansen (The Explorers Club MN ’12, presidente del Capítulo de Texas; National Geographic Explorer; expediciones al río Amazonas en 2012, al Volga en 2014 y al Paso del Noroeste en 2022-23 y 2026), que respondió de forma inmediata y sin condiciones, poniendo a disposición de la expedición un contacto local en Arctic Bay dispuesto a acudir al cabo Crauford a recoger a Antonio en cuanto se abriera la ventana meteorológica —y ello en plena temporada de caza del narval, un período corto y determinante para las comunidades de la zona. La rapidez de esa respuesta, en un entorno donde las distancias y los tiempos no perdonan, merece un agradecimiento explícito.

Próximos pasos

De la Rosa tiene previsto tomar este lunes 3 de agosto un vuelo desde Arctic Bay a Ottawa y regresar a España en los próximos días. La coordinación de comunicaciones gestionará desde ese momento las solicitudes de entrevista y el material audiovisual de cierre de la travesía.

«Gracias a todos por los ánimos, por seguir ahí y por estar preocupados».

📄 Para medios: el Boletín 13 completo en español e inglés, junto con todos los boletines anteriores de la expedición, el archivo de reportes desde el terreno y el material audiovisual descargable, está disponible en el Media Center de la expedición.

📩 Solicitudes de entrevista y acreditación: Germán Briceño · lider@germanrbc.pro

El Ártico le arrebató su tabla: Antonio de la Rosa, a salvo y a la espera de rescate

Un temporal con vientos cercanos a 100 km/h rompió la banquisa del cabo Crauford y se llevó la embarcación. El explorador permanece ileso en una cabaña de cazadores. El protocolo de rescate marítimo está activado y su extracción se prevé en un plazo máximo de 48 horas.

Nunavut (Canadá) · 1 de agosto de 2026 · Día 15 de expedición

El explorador español Antonio de la Rosa se encuentra ileso y a resguardo en una cabaña de cazadores en el cabo Crauford, en el territorio de Nunavut (Canadá), tras perder su embarcación durante el temporal de la pasada noche. El protocolo de rescate marítimo está activado y su extracción se prevé en un plazo máximo de 48 horas, previsiblemente mediante un rompehielos cuya ruta coincide con su posición actual.

La noche en que el hielo se rompió

Durante la madrugada del sábado, vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora y un fuerte estado de la mar rompieron la banquisa —la franja de hielo marino adherida a la línea de costa— sobre la que el explorador había dejado su tabla de paddle surf y la mayor parte del material. El desprendimiento del hielo arrastró la embarcación mar adentro.

Antonio pernoctaba en ese momento en la cabaña, situada a unos 500 metros de la orilla. Esa circunstancia resultó determinante para su seguridad.

La pérdida se produce en la misma jornada en que tenía previsto partir hacia Arctic Bay (Ikpiarjuk), poblado inuit situado a unos 105 kilómetros al sur, para reparar los daños detectados en la quilla y el traje seco durante la espera meteorológica de los días anteriores.

El material que conserva

Antonio había trasladado previamente a la cabaña ropa, parte de los alimentos y el equipamiento de seguridad, incluida la comunicación satelital. Ese material permanece en su poder y le proporciona una autonomía estimada de tres a cuatro días de agua y alimento. El grueso de los víveres, que garantizaba una autonomía muy superior, se perdió con la embarcación.

«Tras unos días en cabo Crauford revisando y comprobando el material me he dado cuenta de que tengo algunas cosas que necesito reparar para continuar con seguridad esta expedición».

Antonio de la Rosa · parte de voz del 31 de julio, víspera del temporal

Mediación diplomática y dispositivo de rescate

La intervención del Embajador de España en Canadá ha resultado determinante para agilizar la respuesta. El contacto establecido con la representación diplomática al inicio de la expedición permitió activar los canales de coordinación de forma inmediata, un factor crítico en una región donde los tiempos de respuesta se miden habitualmente en días.

La extracción se realizará previsiblemente mediante un rompehielos cuya derrota coincide con la posición actual del explorador. Esta coincidencia ha reducido de manera significativa los plazos previstos en una de las zonas más remotas e inaccesibles del Ártico canadiense, donde no existen medios de rescate permanentes y la comunidad habitada más próxima, Arctic Bay, se encuentra a unos 105 kilómetros por mar.

Comunicaciones restringidas por autonomía eléctrica

Las condiciones meteorológicas impiden recargar los dispositivos electrónicos. Antonio ha comunicado que reducirá la frecuencia de sus partes de voz para preservar la autonomía de las baterías hasta el momento del rescate.

La coordinación de comunicaciones subraya que cualquier disminución del ritmo de partes responde a esta medida de precaución y no a una variación de su estado.

Quince días y 367,7 kilómetros

La expedición, iniciada el 18 de julio en modalidad solitaria y sin asistencia, había acumulado 367,7 kilómetros (198,5 millas náuticas) en quince días de travesía por el Ártico canadiense.

En ese recorrido, De la Rosa cruzó la boca del Admiralty Inlet guiándose únicamente por la brújula durante doce horas de niebla cerrada, superó dos vuelcos en aguas a dos grados y alcanzó el cabo Crauford, donde el temporal lo mantuvo refugiado los últimos días.

Próximos pasos

La prioridad absoluta es la extracción segura del explorador. La coordinación de comunicaciones mantendrá informados a los medios de cualquier novedad relevante, con la cautela que impone el régimen restringido de comunicaciones.

No se ha adoptado por el momento ninguna decisión sobre el futuro de la expedición.


Boletín oficial disponible para medios de comunicación en MEDIA CENTER:

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Contacto de prensa: Germán Briceño · lider@germanrbc.pro

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De la Rosa vuelca al agua a 2 °C y aborta el cruce de Admiralty Inlet

Cara y cruz en el Ártico: desvuelca la tabla con el traje inundado, palea tres horas y media de vuelta y llega a salvo; cuatro detectores de osos quedan dañados

Nunavut (Canadá) · 26 de julio de 2026 · Día 9

El explorador español Antonio de la Rosa vivió este domingo 26 de julio la jornada más exigente de su travesía del Paso del Noroeste: un vuelco al agua, a 2 °C de temperatura, en mitad de un intento de cruzar la boca de Admiralty Inlet (la bahía del Almirantazgo), rumbo al cabo Crauford. Con la tabla volcada y el traje seco parcialmente inundado, De la Rosa mantuvo la sangre fría, recuperó la embarcación y renunció al cruce para remar de vuelta a la costa, a la que llegó a salvo tras tres horas y media de remo continuo. La expedición queda en pausa mientras seca el material y evalúa los próximos pasos.

De la Rosa vuelca al agua a 2 °C y aborta el cruce de Admiralty Inlet

Cara y cruz en el Ártico: desvuelca la tabla con el traje inundado, palea tres horas y media de vuelta y llega a salvo; cuatro detectores de osos quedan dañados

Nunavut (Canadá) · 26 de julio de 2026 · Día 9 de expedición

El explorador español Antonio de la Rosa vivió este domingo 26 de julio la jornada más exigente de su travesía del Paso del Noroeste: un vuelco al agua, a 2 °C de temperatura, en pleno intento de cruzar la boca de Admiralty Inlet (la bahía del Almirantazgo) rumbo al cabo Crauford. Con la tabla volcada y el traje seco parcialmente inundado, mantuvo la sangre fría, recuperó la embarcación y renunció al cruce para palear de vuelta a la costa, a la que llegó a salvo tras tres horas y media de paleo continuo. Su GPS registró 64,7 km paleados en la jornada.

Una jornada que empezó con ambición

El día arrancó con la idea de una etapa larga: alcanzar el cabo Crauford cruzando la boca de Admiralty Inlet de una sola tirada, unos 120 km (aproximadamente 65 nm), con la opción de montar la tienda sobre la propia tabla en mitad de la bahía si el cansancio lo exigía. Los primeros 30 km transcurrieron en calma. Después entró una brisa suave del oeste —la que el pronóstico anticipaba que iría a más— y, ya en la punta previa al cruce, con sol de cara y viento de espalda, De la Rosa decidió lanzarse pese a algunas dudas. Diez kilómetros mar adentro, el viento roló al norte, levantó oleaje de costado y la marea seguía bajando en contra. El explorador optó por detenerse a esperar mejor sincronía y prepararse una comida caliente: un liofilizado, un té y algo de chocolate.

El vuelco

Al recoger la cocina, un mal apoyo coincidió con una ola de costado y la tabla volcó. De la Rosa cayó al agua con el traje seco bajado hasta las rodillas —lo llevaba abierto por el calor de la jornada, un exceso de confianza que él mismo reconoce— en agua a 2 °C. La tabla quedó del revés y, en un primer momento, no consiguió enderezarla. Lo que siguió fue una respuesta de supervivencia en frío: nadó hasta el lado opuesto, se subió sobre el casco volcado como sobre un pequeño velero, lo enderezó y se equilibró mientras el agua salía por los imbornales. Empapado y con la adrenalina impidiéndole sentir el frío, hizo el cálculo: el cabo Crauford quedaba a unos 50 km (aprox. 27 nm); la costa que había dejado, a solo 12 km (aprox. 6,5 nm). Optó por lo seguro y paleó de vuelta tres horas y media sin detenerse un segundo, sin comer ni beber, hasta pisar la playa. Al llegar, con la adrenalina ya cayendo, el cuerpo empezó a temblar.

«Fue pisar la playa y, en dos minutos, el cuerpo empezó a temblar y me derrumbé, de rabia compartida con la ilusión de estar vivo».

Dónde está y qué viene ahora

El refugio actual es la orilla oriental de la boca de Admiralty Inlet, en la península de Borden: una zona árida, casi desértica junto al agua y sin presencia de osos en el entorno inmediato. Admiralty Inlet se abre al norte hacia el Lancaster Sound, umbral oriental histórico del Paso del Noroeste; el cabo Crauford, su objetivo, es un promontorio en la orilla opuesta. El balance material es bueno salvo un punto crítico: la única bolsa estanca que embarcó agua fue la de los cuatro detectores acústicos de presencia de osos, que quedaron fuera de servicio. De la Rosa los ha desmontado para secarlos y confía en recuperarlos antes de entrar en territorio de oso polar. Es la principal incógnita de seguridad de cara a la reanudación. Entre las opciones que valora está acercarse a Arctic Bay, único asentamiento del inlet, unos 100 km al sur.

Datos clave

  • Fecha de la jornada: 26 de julio de 2026 · Día 9 de expedición
  • Distancia de la jornada: 64,7 km paleados (dato GPS inReach) · cruce abortado
  • Acumulado de expedición: 304,2 km (164,3 nm) · Día 9 incluido
  • Posición actual: 73,692°N · 82,924°O
  • Ubicación geográfica: boca de Admiralty Inlet · costa oriental (península de Borden)
  • Incidente: vuelco al agua (2 °C) con el traje seco parcialmente abierto
  • Respuesta: desvuelco de la tabla y regreso a costa · ~12 km en 3 h 30 min de paleo
  • Material afectado: 4 detectores acústicos de osos mojados · en secado
  • Estado del explorador: a salvo · agotado · anímicamente firme
  • Próximo tramo: reintento del cruce al cabo Crauford · opción de acercarse a Arctic Bay (~100 km)

Contacto de prensa: Germán Briceño · lider@germanrbc.pro
Acreditación de prensa y recursos: germanrbc.pro/acreditacion/
Rastreo satelital en vivo: tracktherace.com

De la Rosa deja atrás Bylot Island y se posiciona frente al Lancaster Sound

Tras 34 km en una jornada estival inesperada, el explorador español acampa a la espera de los vientos del oeste que le permitirán cruzar mañana el mítico umbral oceánico del Paso del Noroeste

Nunavut, Canadá · 25 de julio de 2026 — El explorador español Antonio de la Rosa completó este sábado una jornada de 34 kilómetros (aproximadamente 18 millas náuticas) que le permitió dejar atrás Bylot Island y cruzar la bahía de Navy Board Inlet, posicionándose justo frente al legendario Estrecho de Lancaster — el umbral oceánico oficial del Paso del Noroeste. Con esta progresión, De la Rosa acumula 239,5 kilómetros (129 millas náuticas) desde su salida de Pond Inlet el 18 de julio, en cinco jornadas efectivas de navegación tras la pausa meteorológica que le obligó a esperar entre el 19 y el 20 de julio.

Una etapa estratégica bajo un calor inesperado

La jornada del sábado se desarrolló bajo condiciones meteorológicas particularmente benignas para el Alto Ártico canadiense. Antonio partió desde una bahía protegida en Bylot Island y logró cruzar el canal a pesar de la fuerte corriente de entrada generada por los días previos de viento del oeste sostenido.

“El clima ha estado buenísimo, la verdad. Ha hecho, incluso podría decir, calor. He ido sin el traje seco porque no había nada de oleaje y hacía muy bueno. La distancia de 34 kilómetros me ha permitido completar la etapa que realmente pretendía hoy, para esperar al día de mañana los vientos del oeste que me lleven por el Lancaster, que me encuentro ahora mismo enfrente del Estrecho de Lancaster”, reportó Antonio en su parte de voz.

El avance de esta jornada era estratégicamente clave: no se trataba de sumar la mayor distancia posible, sino de posicionarse frente al Lancaster Sound para aprovechar la ventana meteorológica anunciada por Fran Costoya, responsable del apoyo meteorológico desde España. Los vientos del este previstos desde el domingo por la tarde deberían empujar al explorador durante al menos cuatro días con rumbo favorable.

Un santuario natural con paredes de roca y ríos de deshielo

De la Rosa describe el lugar donde ha establecido su campamento como espectacular: paredes de roca vertical y orillas de piedra similares a las de los grandes ríos de montaña. Un paisaje característico de la costa noroeste del Alto Ártico canadiense.

“El lugar en el que estoy es absolutamente brutal. Mucha pared de roca y mucha orilla de piedra, como de río. Lo importante es cuando voy costeando y ya pienso en parar: es ir buscando cauces de ríos o bloques de hielo para poder derretir nieve o para coger agua para hidratarme. Es importante. De hecho, ahora venía unos kilómetros sin ver agua y he parado aquí, donde cae un río”, explicó el explorador.

La búsqueda de fuentes de agua dulce es una tarea diaria crítica en este tipo de expedición. Antonio identifica dos fuentes principales: cauces de ríos de deshielo que caen desde las montañas al mar, y bloques de hielo que puede derretir para obtener agua potable. La decisión de dónde parar cada noche está condicionada por la proximidad a una de estas dos fuentes.

El día a día del explorador: alimentación, cuerpo y equipo

Por primera vez desde la salida, Antonio comparte con detalle los aspectos técnicos y logísticos de su día a día en el Ártico — información valiosa para entender cómo se sostiene físicamente una expedición en solitario de este calibre.

Alimentación: el explorador consume aproximadamente 4.500 calorías diarias, distribuidas en dos comidas deshidratadas de la marca española Okre (con variantes de pasta, arroz y proteína), un conjunto de frutos secos de 150 gramos, 100 gramos de mantequilla al día, algunas chocolatinas y un batido de proteínas diario.

Equipo — la tabla: Antonio destaca el rendimiento excepcional de la Sunova fabricada específicamente para esta expedición, aunque no evita la autocrítica sobre un elemento de diseño que reconsidera con perspectiva:

“La tabla se está portando increíble. Estas Sunova que hemos fabricado creo que es la número uno. Lo único que hubiera cambiado a día de hoy es haber hecho una quilla retráctil que al golpear con las piedras se metiera dentro de la embarcación. Eso ha sido un grave error, pero bueno, tendré que ir cuidando la quilla para que no se me rompa. Aunque está un poco rota, yo creo que me aguanta”.

Estado físico y mental: el explorador reporta encontrarse en buen estado general, con la sobrecarga lumbar lógica tras días de esfuerzo sostenido:

“Me sigo encontrando muy bien físicamente. Lógicamente sobrecargado la espalda, los lumbares, pero aparte de eso, llevo en cinco días 240 km. Me siento muy bien física y mentalmente, estoy con determinación y haciendo las cosas bien”.

El plan para mañana: el cruce del Lancaster Sound

De la Rosa proyecta iniciar este domingo el cruce del Estrecho de Lancaster, aprovechando la ventana meteorológica anunciada por Fran Costoya desde España. Los vientos del este previstos desde la tarde del domingo se mantendrían estables durante al menos cuatro días, con el mismo rumbo que Antonio necesita seguir.

Alcanzar el Lancaster Sound significará el fin de la fase inicial de aproximación al Paso del Noroeste — la que se ha desarrollado a través del Navy Board Inlet — y el comienzo formal de la travesía oceánica por el corredor ártico que conecta el Atlántico con el Pacífico. Es el mismo cuerpo de agua que en 1819 recorrió William Edward Parry, en 1845 la malograda expedición de John Franklin, y por el que finalmente cruzó Roald Amundsen entre 1903 y 1906.

Doscientos años después, un español de 57 años se dispone a cruzar el mismo umbral. Solo. Sobre una tabla de paddle surf.


Datos clave de la jornada

  • Fecha: 25 de julio de 2026 · Día 8 de expedición
  • Distancia recorrida: 34 km (~18 nm)
  • Acumulado total: 239,5 km (~129 nm) en 8 días desde salida
  • Días efectivos de navegación: 5 (tras pausa meteorológica del 19-20 JUL)
  • Posición actual: 73,688°N · 81,452°O
  • Ubicación geográfica: costa oeste de Bylot Island, frente al Lancaster Sound
  • Condiciones del día: calor inesperado, sin oleaje, sin traje seco
  • Ingesta calórica diaria: ~4.500 kcal (Ocre + frutos secos + mantequilla + proteína)
  • Equipo destacado: tabla Sunova (con quilla ligeramente dañada)
  • Estado del explorador: 🟢 Óptimo · sobrecarga lumbar leve · determinación mental firme
  • Próximo hito: Cruce del Lancaster Sound (previsto para el domingo 26 JUL)
  • Ventana meteorológica: Vientos del este favorables desde domingo tarde · 4 días
  • Reabastecimiento: Cambridge Bay · a 27 días de la salida

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De la Rosa suma 53 km en su jornada más tranquila y se acerca al Lancaster Sound

Antonio de la Rosa supera los 200 kilómetros recorridos en el Paso del Noroeste y proyecta la entrada al Lancaster Sound este domingo, aprovechando una ventana meteorológica favorable

Nunavut, Canadá · 24 de julio de 2026 — El explorador español Antonio de la Rosa completó este jueves una jornada de 53 kilómetros (aproximadamente 29 millas náuticas) por el Navy Board Inlet, en condiciones descritas por el propio explorador como las mejores de toda la travesía hasta la fecha. Con esta progresión, De la Rosa supera los 200 kilómetros (111 millas náuticas) acumulados desde su salida de Pond Inlet el 18 de julio, y proyecta alcanzar el Lancaster Sound este domingo, cuando una ventana meteorológica favorable coincidirá con su llegada al umbral oceánico que marca la entrada oriental al Paso del Noroeste propiamente dicho.

La jornada más tranquila hasta la fecha

Tras varios días de condiciones exigentes —con vientos de hasta 50 km/h, oleaje complicado y dos caídas al agua durante el cruce inicial—, la jornada del jueves representó un respiro estratégico. El mar se presentó en calma absoluta durante varios tramos, y Antonio pudo mantener un ritmo sostenido sin oposición de viento significativa.

“Hoy sin duda ha sido el día más tranquilo de los que llevo. Con buenas condiciones, sin apenas viento. El mar en ocasiones estaba como una balsa de aceite. Lo he podido disfrutar y hacer 53 km, que ya suman a los que llevo algo más de 200. El objetivo es intentar llegar al Estrecho de Lancaster el domingo, que es cuando tengo vientos favorables”, reportó Antonio en su parte de voz al cierre de la jornada.

Estas condiciones representan una oportunidad estratégica de recuperación física para el explorador, tras las jornadas exigentes que había afrontado los días anteriores.

Fran Costoya, la meteorología detrás de la expedición

Antonio de la Rosa navega en solitario, pero no toma sus decisiones estratégicas solo. Detrás de cada jornada de avance hay un equipo remoto que apoya al explorador desde tierra con información crítica. Uno de sus pilares es Fran Costoya, amigo cercano del explorador y responsable del apoyo meteorológico de la expedición.

Desde España, Costoya monitorea diariamente los partes meteorológicos del Alto Ártico canadiense y transmite a Antonio la información necesaria para tomar decisiones de navegación: ventanas de viento favorables, cambios previstos de dirección, oleaje esperado, comportamiento de las mareas. En una expedición sin apoyo logístico directo en el terreno, la información meteorológica remota es tan importante como el propio equipo físico.

Según el último parte de Costoya, restan aproximadamente 80 kilómetros (43 millas náuticas) para que Antonio salga del Navy Board Inlet. A partir de la salida del canal, tiene por delante unos 500 kilómetros (270 millas náuticas) hasta el estrechamiento de la isla de Somerset. La buena noticia: desde el domingo por la tarde entran vientos favorables sostenidos durante al menos cuatro días, con el mismo rumbo que Antonio llevará.

“Al final la meteorología es determinante en estas expediciones. Es fundamental. La gente que me lleva el parte meteorológico —mi buen amigo Fran— me ha dicho que el domingo entran vientos del este que me podrían ayudar en el Estrecho de Lancaster para poder continuar la expedición. Con lo cual estoy calculando llegar ese domingo al Estrecho de Lancaster en dos días”, explica el propio Antonio.

El plan hacia el Lancaster Sound

El Lancaster Sound es el gran umbral oceánico del Paso del Noroeste. Un canal marítimo de más de 320 kilómetros de largo (aproximadamente 173 millas náuticas) que separa las islas de Devon y Baffin, y que marca la entrada oriental oficial al corredor ártico que conecta el Atlántico con el Pacífico. Es el mismo cuerpo de agua que en 1819 recorrió William Edward Parry, en 1845 la malograda expedición de John Franklin, y por el que finalmente cruzó Roald Amundsen entre 1903 y 1906.

Alcanzar el Lancaster Sound significaría para Antonio el fin de la fase inicial de aproximación a través del Navy Board Inlet y el comienzo formal de la travesía oceánica del Paso del Noroeste propiamente dicho. Es un hito estratégico y simbólico dentro de la expedición.

Antonio proyecta llegar en dos días si las condiciones se mantienen. La ventana meteorológica prevista desde el domingo por la tarde le permitiría además encadenar cuatro días de avance sostenido con viento a favor una vez cruzado el umbral.

El recuento hasta la fecha

Con los 53 kilómetros de este jueves, Antonio acumula ya más de 205 kilómetros recorridos en 7 días de expedición, con el siguiente desglose diario proporcionado por el propio explorador:

  • Día 1 (18 JUL) · 17 km · Salida desde Pond Inlet
  • Día 2 (19 JUL) · 3 km · Refugio por mal tiempo
  • Día 3 (20 JUL) · Parado · Espera meteorológica
  • Día 4 (21 JUL) · 40 km · Retoma de la travesía
  • Día 5 (22 JUL) · 40 km · Primer cruce transversal
  • Día 6 (23 JUL) · 52,5 km · Avance por Navy Board Inlet
  • Día 7 (24 JUL) · 53 km · Jornada más tranquila hasta la fecha

Total acumulado: 205,5 kilómetros (aproximadamente 111 millas náuticas) en 7 días efectivos de expedición.

Próximos pasos

De la Rosa continuará avanzando por el Navy Board Inlet este viernes y sábado, con el objetivo de posicionarse para la entrada al Lancaster Sound el domingo. La ventana meteorológica de vientos del este anunciada por Fran Costoya se mantendría estable durante los cuatro días siguientes, permitiendo al explorador aprovechar al máximo esta fase clave de la travesía.


Datos clave de la jornada

  • Fecha: 24 de julio de 2026 · Día 7 de expedición
  • Distancia recorrida: 53 km (~29 nm) · acumulado 205,5 km (~111 nm)
  • Posición actual: 73,496°N · 80,767°O
  • Ubicación geográfica: Navy Board Inlet · avanzando hacia el norte
  • Condiciones: Calma absoluta · mar como balsa de aceite · sin viento significativo
  • Restante en el canal: ~80 km (~43 nm) para salir del Navy Board Inlet
  • Próximo hito: Lancaster Sound · llegada prevista el domingo
  • Ventana meteorológica: Vientos del este favorables desde el domingo por 4 días
  • Distancia post-canal: ~500 km (~270 nm) hasta el estrechamiento de Somerset Island
  • Equipo de apoyo: Meteorología a cargo de Fran Costoya desde España
  • Estado del explorador: 🟢 Óptimo · recuperación física · comunicación fluida

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De la Rosa avanza por el Navy Board Inlet, entrada oficial al Paso del Noroeste

52,5 km en 12 horas por el legendario umbral del Ártico canadiense

Nunavut, Canadá · 23 de julio de 2026 — El explorador español Antonio de la Rosa completó este miércoles una jornada de 52,5 kilómetros en cerca de doce horas de navegación por el Navy Board Inlet, un canal de 113 kilómetros de largo que separa la isla de Bylot de la isla de Baffin y que es reconocido oficialmente como la entrada al Paso del Noroeste. La progresión consolida su avance rumbo norte, en dirección al Lancaster Sound, brazo oceánico que marca la entrada oriental al Paso del Noroeste propiamente dicho.

El corredor histórico de los grandes exploradores

El Navy Board Inlet no es un canal cualquiera. Es parte del corredor histórico transitado desde comienzos del siglo XIX por las grandes expediciones árticas europeas. Por estas mismas aguas pasó en 1819 William Edward Parry, buscando la ruta marítima entre el Atlántico y el Pacífico. Aquí transitó también en 1845 la malograda expedición de John Franklin, con dos barcos y ciento veintinueve hombres — ninguno regresó con vida. Y por aquí pasó finalmente Roald Amundsen, quien entre 1903 y 1906 se convirtió en el primer explorador en cruzar el Paso del Noroeste completo por mar.

Doscientos años después, un español de cincuenta y siete años avanza por el mismo umbral. Solo. Sobre una tabla de paddle surf reforzada para las condiciones árticas.

Una jornada exigente con viento en contra

Los primeros treinta kilómetros de la jornada transcurrieron con condiciones favorables. Sin embargo, los últimos veinte kilómetros se recorrieron con fuerte viento en contra que obligó al explorador a un esfuerzo sostenido durante horas. La comunicación satelital con Antonio se ha mantenido fluida durante toda la jornada, y su parte de voz al cierre refleja el equilibrio entre desgaste físico y solidez anímica:

“Contento. Me siento bien. Me siento muy fuerte. He terminado cansado lógicamente, pero con mucho ánimo. Me preocupa este tramo que viene ahora, que no sé si voy a tener que esperar”.

Un santuario natural excepcional

La región por la que avanza De la Rosa es también uno de los ecosistemas marinos más ricos del Alto Ártico canadiense. Las aguas del Navy Board Inlet forman parte del área de conservación marina nacional Tallurutiup Imanga, hogar de narvales, belugas, ballenas de Groenlandia, focas anilladas, focas arpa, morsas y osos polares. La costa de Bylot Island alberga además una de las colonias reproductoras de gansos nivales más grandes del mundo, con más de cincuenta mil parejas anidando cada verano.

Un cumpleaños en el fin del mundo

Antonio de la Rosa alcanza este hito geográfico precisamente el día en que cumple 57 años, celebrando su cumpleaños en uno de los ecosistemas más salvajes e intactos del planeta. Desde german.rbc hemos producido un mini-documental como tributo audiovisual a un explorador que ha convertido su vida en travesía.

Próximos pasos

De la Rosa anticipa una posible pausa a la espera de mejores condiciones meteorológicas antes de continuar su avance hacia el norte. El explorador se mantiene en comunicación satelital fluida y su equipo de coordinación confía en que la siguiente ventana climática le permita continuar el progreso previsto de la travesía.


Datos clave de la jornada

  • Fecha: 23 de julio de 2026 · Día 6 de expedición
  • Distancia recorrida: 52,5 km en ~12 horas · acumulado 132,5 km
  • Posición actual: 73,079°N · 80,526°O
  • Ubicación geográfica: Navy Board Inlet · costa occidental de Bylot Island
  • Contexto histórico: Ruta de Parry (1819), Franklin (1845) y Amundsen (1903-1906)
  • Fauna del área: Narvales, belugas, focas, ballenas de Groenlandia, osos polares, gansos nivales
  • Condiciones: Viento en contra intenso los últimos 20 km
  • Estado del explorador: 🟢 Bien · comunicación fluida · cansancio lógico
  • Próximo tramo: Posible pausa por espera de mejores condiciones meteorológicas
  • Rumbo: Norte, en dirección al Lancaster Sound

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De la Rosa completa otros 40 km y alcanza el punto de giro al norte, tras superar una salida durísima

Nunavut, Canadá · 23 de julio de 2026 — Antonio de la Rosa completó este miércoles una segunda jornada consecutiva de 40 kilómetros y alcanzó el punto donde el trazado de su ruta gira hacia el norte, primer cambio estratégico de rumbo desde el arranque de la travesía. El día trajo también una noticia técnica —la quilla de la tabla sufrió un daño durante una salida al agua especialmente compleja por el oleaje— y un regalo natural extraordinario: el avistamiento de focas y narvales, la joya cetácea del Ártico canadiense.

Una hora para entrar al agua

El día comenzó con lo peor de la jornada. El punto donde Antonio pernoctó la noche anterior estaba muy expuesto al oleaje, y meter la tabla con todo el equipo al agua entre las olas resultó una operación durísima. Lo que normalmente toma minutos le llevó cerca de una hora, con frío intenso de la mañana y viento fuerte de espalda que aumentaba la dificultad.

“La salida de esta mañana ha sido lo peor de la jornada”, cuenta el propio Antonio en su parte de voz. “He roto algo la quilla. Estaba muy complicada la salida con oleaje y ha sido complicadísimo empezar”.

Un contratiempo técnico: la quilla

El daño en la quilla es la incidencia más relevante de la jornada. Se trata de un elemento crítico para la maniobrabilidad de la tabla: sin quilla, el control direccional se ve seriamente comprometido. Por el momento la pieza sigue cumpliendo su función y le permitió completar los 40 kilómetros del día sin nuevas incidencias, pero el equipo mantiene la vigilancia.

“La quilla es fundamental. Sin quilla no hay maniobrabilidad de la tabla, es un elemento indispensable”, explica el explorador. “Puedo hacer una quilla con el timón, pero no es lo mismo. La verdad es que espero que me aguante”.

Antonio tenía previsto un plan de contingencia en su preparación original: llevaba dos quillas de repuesto. Pero una anécdota logística las dejó fuera de la expedición — la caja que las contenía se rompió durante el transporte entre Montreal y Ottawa, y las piezas nunca llegaron a destino. Es una de esas contingencias que un explorador sin apoyo asume como parte del riesgo del terreno.

Buen ritmo y llegada al hito

Superada la fase inicial, la navegación se desarrolló con fluidez. El viento de espalda y las corrientes favorables durante buena parte del recorrido permitieron a De la Rosa mantener un ritmo alto. Los últimos cinco kilómetros los recorrió ya con corriente en contra — motivo por el cual decidió parar y aguardar mejor sincronía con la marea antes de reanudar.

El punto donde ha parado tiene un valor simbólico y estratégico: justo donde la ruta trazada gira hacia el norte. Es el primer cambio de rumbo importante de la travesía y marca el final de la fase de aproximación inicial este-oeste. A partir de aquí, Antonio orientará el resto de su avance hacia el norte del Paso del Noroeste.

Antonio de la Rosa suma 40 km en jornada extrema y consolida su avance en el Paso del Noroeste

Nunavut, Canadá · 22 de julio de 2026 — El explorador español completó este martes una jornada de 40 kilómetros en seis horas de navegación bajo condiciones meteorológicas exigentes, con lluvia, frío, rachas de viento cercanas a los 50 km/h y dos caídas al agua durante el cruce. Con esta progresión consolida su avance sobre el trazado previsto de la expedición y confirma que aprovechó con acierto la ventana meteorológica favorable antes del cambio de viento anunciado para el fin de semana.

Una jornada desapacible desde el arranque

El día comenzó con condiciones adversas para la salida hacia el este: lluvia, frío, y viento muy fuerte con rachas cercanas a los 50 kilómetros por hora que dificultaron el arranque de la travesía. Antonio se lo pensó dos veces antes de partir, pero la lógica de la ventana meteorológica era clara: esperar era peor. Con el fin de semana anunciando un cambio de dirección del viento que impediría el avance hacia el este, había que salir cuando se pudiera.

El cruce más exigente hasta la fecha

El tramo más duro llegó en el medio del cruce, cuando el viento golpeó de lado con toda su fuerza y el oleaje se puso realmente complicado. En dos ocasiones Antonio cayó al agua por la presión del viento sobre la tabla — momentos de tensión que resolvió con el equipo adecuado. Su traje seco de máximas prestaciones cumplió lo que se le pedía: lo mantuvo seco y en calor a pesar de que el agua ronda los dos grados centígrados.

“Ha sido durísimo el principio hasta que he cruzado más o menos a la otra costa. Me ha pegado muchísimo el viento de lado y la verdad es que he estado bastante preocupado porque me he ido dos veces al agua”, relata el propio Antonio en su parte de voz. “Pero bueno, al final he cruzado bien. Como llevo un buen traje no hay ningún problema”.

Segundo tramo: viento y marea a favor

Una vez superado el tramo central del cruce, el escenario cambió a favor del explorador. El viento pasó a incidir más de popa, y a eso se sumó la corriente favorable de una marea que subía. Con estos dos factores empujando, Antonio mantuvo un ritmo alto durante el resto de la jornada y logró completar los 40 kilómetros que hoy lo consolidan sobre el trazado previsto de la expedición.

“He cogido el viento un poco ya más de popa, aprovechando también la corriente que estaba subiendo, y he ido a un buen ritmo. He conseguido hacer 40 kilómetros”, cuenta el explorador.

Un desembarco complicado en costa abrupta

La costa donde ahora se encuentra es abrupta y ofrece pocos puntos seguros para desembarcar. Antonio tenía intención de continuar unos kilómetros más, pero prefirió no arriesgar y buscar refugio en cuanto localizó una playa de arena viable. El desembarco no fue sencillo — sacar todo el equipo del agua costó más de lo esperado — pero fue una opción menos comprometida que llegar a una zona rocosa.

Ya con el campamento montado, comprobó que la playa está muy expuesta al viento, que sigue golpeando con fuerza y hace incómodo el descanso.

En sus propias palabras

Pese a las circunstancias adversas del desembarco y el fuerte viento sobre la playa, el ánimo del explorador es sereno:

“He venido tranquilo y me siento muy bien. Podría haber continuado sin problema, pero he decidido parar porque las costas están muy complicadas para desembarcar”.

Antonio ya tiene todo armado en la tienda, se está preparando la cena, y aunque el vendaval golpea con fuerza, describe su situación con calma: “estoy en mi confort”. Su equipo de coordinación confía en que la jornada del miércoles le permita encontrar un punto de parada más resguardado, antes del cambio de viento previsto para el fin de semana.


Posición actual: 72,865°N · 78,526°O
Distancia recorrida en la jornada: 40 km en aproximadamente 6 horas
Estado: 🟢 Bien · comunicación fluida · sin incidencias de salud

🛰 Rastreo satelital en vivo: tracktherace.com
📖 Media Center oficial: https://germanrbc.pro/acreditacion/
📸 Instagram del explorador: @antoniodelarosa_sport

De la Rosa aguarda ventana meteorológica en el Ártico canadiense

Refugiado por vientos de 40 km/h y sensación térmica cercana a -10 °C Nunavut (Canadá) 20 de julio de 2026 BOLETIN 05

El explorador español Antonio de la Rosa se mantiene refugiado en el Ártico canadiense a la espera de una mejora en las condiciones meteorológicas, tras los primeros días de su travesía en solitario por el Paso del Noroeste. Los partes recibidos vía satélite indican que la pausa se prolongará hasta el próximo miércoles, cuando el pronóstico anticipa la primera ventana favorable para retomar la marcha.

Desde su punto actual de refugio, De la Rosa reporta vientos sostenidos cercanos a los 40 km/h, temperaturas en el orden de +1 °C con sensación térmica de entre -9 °C y -10 °C, lluvia y un terreno irregular sin puntos de resguardo efectivo. El explorador ha instalado su tienda de campaña en un collado, la única zona relativamente protegida del entorno inmediato, aunque el viento sortea el relieve montañoso y golpea el campamento con fuerza intermitente.

Una primera prueba del Ártico La detención forma parte esperada de una travesía de estas características: en las expediciones polares en solitario, las paradas por ventana meteorológica son una constante, y saber leer las condiciones y esperar es tan importante como avanzar. Sin embargo, la severidad del episodio actual -con temperaturas efectivas cercanas a los diez grados bajo cero por acción del viento- supera las previsiones iniciales para esta fase temprana del cruce.

Implicación logística: el reloj de las reservas De la Rosa partió desde Pond Inlet con 35 días de comida a bordo y con la planificación de reabastecerse en Cambridge Bay, aproximadamente a la mitad del recorrido. El consumo calórico diario continúa, esté en marcha o en pausa: la exposición al frío, la humedad y el mantenimiento del calor corporal exigen ingesta contínua. Cada día de espera anticipada consume reservas que estaban proyectadas para tramos posteriores de la travesía, lo cual obligará a un ajuste fino de la progresión hasta el punto de reabastecimiento.

Estado del explorador De la Rosa se comunica con regularidad vía Garmin inReach Mini y mantiene el ánimo firme pese a la incomodidad. En su último parte, resume la situación con la serenidad característica de un explorador experimentado: «Parece que las condiciones mejoran el miércoles, así que aguantaré hasta el miércoles».

Coordinación de rescate activa El protocolo de emergencia se mantiene operativo: el dispositivo SOS satelital está vinculado al servicio de rescate coordinado desde Alberta, con cuatro helicópteros disponibles a lo largo del corredor del Paso del Noroeste. La comunicación con Pond Inlet y las autoridades canadienses es diaria. En este momento, no hay indicación de emergencia: se trata de una espera controlada por condiciones meteorológicas adversas, dentro de los parámetros previstos para una travesía polar en solitario.

Contacto de prensa: Germán Briceño /  lider@germanrbc.pro

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