El Ártico le arrebató su tabla: Antonio de la Rosa, a salvo y a la espera de rescate

Un temporal con vientos cercanos a 100 km/h rompió la banquisa del cabo Crauford y se llevó la embarcación. El explorador permanece ileso en una cabaña de cazadores. El protocolo de rescate marítimo está activado y su extracción se prevé en un plazo máximo de 48 horas.

Nunavut (Canadá) · 1 de agosto de 2026 · Día 15 de expedición

El explorador español Antonio de la Rosa se encuentra ileso y a resguardo en una cabaña de cazadores en el cabo Crauford, en el territorio de Nunavut (Canadá), tras perder su embarcación durante el temporal de la pasada noche. El protocolo de rescate marítimo está activado y su extracción se prevé en un plazo máximo de 48 horas, previsiblemente mediante un rompehielos cuya ruta coincide con su posición actual.

La noche en que el hielo se rompió

Durante la madrugada del sábado, vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora y un fuerte estado de la mar rompieron la banquisa —la franja de hielo marino adherida a la línea de costa— sobre la que el explorador había dejado su tabla de paddle surf y la mayor parte del material. El desprendimiento del hielo arrastró la embarcación mar adentro.

Antonio pernoctaba en ese momento en la cabaña, situada a unos 500 metros de la orilla. Esa circunstancia resultó determinante para su seguridad.

La pérdida se produce en la misma jornada en que tenía previsto partir hacia Arctic Bay (Ikpiarjuk), poblado inuit situado a unos 105 kilómetros al sur, para reparar los daños detectados en la quilla y el traje seco durante la espera meteorológica de los días anteriores.

El material que conserva

Antonio había trasladado previamente a la cabaña ropa, parte de los alimentos y el equipamiento de seguridad, incluida la comunicación satelital. Ese material permanece en su poder y le proporciona una autonomía estimada de tres a cuatro días de agua y alimento. El grueso de los víveres, que garantizaba una autonomía muy superior, se perdió con la embarcación.

«Tras unos días en cabo Crauford revisando y comprobando el material me he dado cuenta de que tengo algunas cosas que necesito reparar para continuar con seguridad esta expedición».

Antonio de la Rosa · parte de voz del 31 de julio, víspera del temporal

Mediación diplomática y dispositivo de rescate

La intervención del Embajador de España en Canadá ha resultado determinante para agilizar la respuesta. El contacto establecido con la representación diplomática al inicio de la expedición permitió activar los canales de coordinación de forma inmediata, un factor crítico en una región donde los tiempos de respuesta se miden habitualmente en días.

La extracción se realizará previsiblemente mediante un rompehielos cuya derrota coincide con la posición actual del explorador. Esta coincidencia ha reducido de manera significativa los plazos previstos en una de las zonas más remotas e inaccesibles del Ártico canadiense, donde no existen medios de rescate permanentes y la comunidad habitada más próxima, Arctic Bay, se encuentra a unos 105 kilómetros por mar.

Comunicaciones restringidas por autonomía eléctrica

Las condiciones meteorológicas impiden recargar los dispositivos electrónicos. Antonio ha comunicado que reducirá la frecuencia de sus partes de voz para preservar la autonomía de las baterías hasta el momento del rescate.

La coordinación de comunicaciones subraya que cualquier disminución del ritmo de partes responde a esta medida de precaución y no a una variación de su estado.

Quince días y 367,7 kilómetros

La expedición, iniciada el 18 de julio en modalidad solitaria y sin asistencia, había acumulado 367,7 kilómetros (198,5 millas náuticas) en quince días de travesía por el Ártico canadiense.

En ese recorrido, De la Rosa cruzó la boca del Admiralty Inlet guiándose únicamente por la brújula durante doce horas de niebla cerrada, superó dos vuelcos en aguas a dos grados y alcanzó el cabo Crauford, donde el temporal lo mantuvo refugiado los últimos días.

Próximos pasos

La prioridad absoluta es la extracción segura del explorador. La coordinación de comunicaciones mantendrá informados a los medios de cualquier novedad relevante, con la cautela que impone el régimen restringido de comunicaciones.

No se ha adoptado por el momento ninguna decisión sobre el futuro de la expedición.


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De la Rosa completa otros 40 km y alcanza el punto de giro al norte, tras superar una salida durísima

Nunavut, Canadá · 23 de julio de 2026 — Antonio de la Rosa completó este miércoles una segunda jornada consecutiva de 40 kilómetros y alcanzó el punto donde el trazado de su ruta gira hacia el norte, primer cambio estratégico de rumbo desde el arranque de la travesía. El día trajo también una noticia técnica —la quilla de la tabla sufrió un daño durante una salida al agua especialmente compleja por el oleaje— y un regalo natural extraordinario: el avistamiento de focas y narvales, la joya cetácea del Ártico canadiense.

Una hora para entrar al agua

El día comenzó con lo peor de la jornada. El punto donde Antonio pernoctó la noche anterior estaba muy expuesto al oleaje, y meter la tabla con todo el equipo al agua entre las olas resultó una operación durísima. Lo que normalmente toma minutos le llevó cerca de una hora, con frío intenso de la mañana y viento fuerte de espalda que aumentaba la dificultad.

“La salida de esta mañana ha sido lo peor de la jornada”, cuenta el propio Antonio en su parte de voz. “He roto algo la quilla. Estaba muy complicada la salida con oleaje y ha sido complicadísimo empezar”.

Un contratiempo técnico: la quilla

El daño en la quilla es la incidencia más relevante de la jornada. Se trata de un elemento crítico para la maniobrabilidad de la tabla: sin quilla, el control direccional se ve seriamente comprometido. Por el momento la pieza sigue cumpliendo su función y le permitió completar los 40 kilómetros del día sin nuevas incidencias, pero el equipo mantiene la vigilancia.

“La quilla es fundamental. Sin quilla no hay maniobrabilidad de la tabla, es un elemento indispensable”, explica el explorador. “Puedo hacer una quilla con el timón, pero no es lo mismo. La verdad es que espero que me aguante”.

Antonio tenía previsto un plan de contingencia en su preparación original: llevaba dos quillas de repuesto. Pero una anécdota logística las dejó fuera de la expedición — la caja que las contenía se rompió durante el transporte entre Montreal y Ottawa, y las piezas nunca llegaron a destino. Es una de esas contingencias que un explorador sin apoyo asume como parte del riesgo del terreno.

Buen ritmo y llegada al hito

Superada la fase inicial, la navegación se desarrolló con fluidez. El viento de espalda y las corrientes favorables durante buena parte del recorrido permitieron a De la Rosa mantener un ritmo alto. Los últimos cinco kilómetros los recorrió ya con corriente en contra — motivo por el cual decidió parar y aguardar mejor sincronía con la marea antes de reanudar.

El punto donde ha parado tiene un valor simbólico y estratégico: justo donde la ruta trazada gira hacia el norte. Es el primer cambio de rumbo importante de la travesía y marca el final de la fase de aproximación inicial este-oeste. A partir de aquí, Antonio orientará el resto de su avance hacia el norte del Paso del Noroeste.

De la Rosa aguarda ventana meteorológica en el Ártico canadiense

Refugiado por vientos de 40 km/h y sensación térmica cercana a -10 °C Nunavut (Canadá) 20 de julio de 2026 BOLETIN 05

El explorador español Antonio de la Rosa se mantiene refugiado en el Ártico canadiense a la espera de una mejora en las condiciones meteorológicas, tras los primeros días de su travesía en solitario por el Paso del Noroeste. Los partes recibidos vía satélite indican que la pausa se prolongará hasta el próximo miércoles, cuando el pronóstico anticipa la primera ventana favorable para retomar la marcha.

Desde su punto actual de refugio, De la Rosa reporta vientos sostenidos cercanos a los 40 km/h, temperaturas en el orden de +1 °C con sensación térmica de entre -9 °C y -10 °C, lluvia y un terreno irregular sin puntos de resguardo efectivo. El explorador ha instalado su tienda de campaña en un collado, la única zona relativamente protegida del entorno inmediato, aunque el viento sortea el relieve montañoso y golpea el campamento con fuerza intermitente.

Una primera prueba del Ártico La detención forma parte esperada de una travesía de estas características: en las expediciones polares en solitario, las paradas por ventana meteorológica son una constante, y saber leer las condiciones y esperar es tan importante como avanzar. Sin embargo, la severidad del episodio actual -con temperaturas efectivas cercanas a los diez grados bajo cero por acción del viento- supera las previsiones iniciales para esta fase temprana del cruce.

Implicación logística: el reloj de las reservas De la Rosa partió desde Pond Inlet con 35 días de comida a bordo y con la planificación de reabastecerse en Cambridge Bay, aproximadamente a la mitad del recorrido. El consumo calórico diario continúa, esté en marcha o en pausa: la exposición al frío, la humedad y el mantenimiento del calor corporal exigen ingesta contínua. Cada día de espera anticipada consume reservas que estaban proyectadas para tramos posteriores de la travesía, lo cual obligará a un ajuste fino de la progresión hasta el punto de reabastecimiento.

Estado del explorador De la Rosa se comunica con regularidad vía Garmin inReach Mini y mantiene el ánimo firme pese a la incomodidad. En su último parte, resume la situación con la serenidad característica de un explorador experimentado: «Parece que las condiciones mejoran el miércoles, así que aguantaré hasta el miércoles».

Coordinación de rescate activa El protocolo de emergencia se mantiene operativo: el dispositivo SOS satelital está vinculado al servicio de rescate coordinado desde Alberta, con cuatro helicópteros disponibles a lo largo del corredor del Paso del Noroeste. La comunicación con Pond Inlet y las autoridades canadienses es diaria. En este momento, no hay indicación de emergencia: se trata de una espera controlada por condiciones meteorológicas adversas, dentro de los parámetros previstos para una travesía polar en solitario.

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La tabla ya vuela hacia el Ártico: Antonio de la Rosa mantiene el 17 de julio como fecha de salida

El material llegó a Ottawa con retraso y con las cajas deterioradas tras un desvío aéreo imprevisto. Las piezas críticas están intactas y el envío ya va camino de Pond Inlet. Ahora todo depende del reloj.

Antonio de la Rosa llegó a Canadá esta semana. Su embarcación, no.

Las cajas que transportan la tabla —más de dos metros y medio— “no cabían” en los aviones que cubren la ruta directa desde Montreal. La aerolínea decidió desviarlas vía Toronto, lo que sumó dos vuelos y varios días de demora. Llegaron a Ottawa visiblemente deterioradas, con roturas y señales de un manejo poco cuidadoso.

El problema no era el embalaje. Era lo que había dentro.

La embarcación es un prototipo fabricado en Tailandia por Sunova, construido en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida. Esa modularidad es lo que permite que la tabla se transforme en trineo cuando el hielo cierra el paso y hay que arrastrarla sobre la banquisa.

Las piezas de conexión viajan dentro de las secciones. Sin ellas, las dos mitades no se unen y no hay travesía.

“Voy a ver sobre todo si están los sistemas de conexión. Si no estuvieran, sería imposible juntar las tablas. Voy a cruzar los dedos: estoy claramente preocupado.”

Antonio grabó el momento exacto en que abrió las cajas:

Estaban. Y el mismo día, Antonio facturó el equipo por carga prioritaria con Canadian North rumbo a Pond Inlet (Mittimatalik), en el norte de la isla de Baffin.

“El Ártico no lo pone fácil ni antes de empezar. Pero las ganas de palear y de iniciar esta aventura están intactas.”

Ahora la variable es el tiempo

El tránsito de la carga puede tardar entre tres y siete días. En el peor escenario, hasta doce. En el Ártico canadiense, el transporte aéreo depende de la meteorología y del espacio libre en cada vuelo.

Antonio mantiene el 17 de julio como fecha objetivo. Para cumplirla, la tabla debe estar en Pond Inlet el día 15.

Y hay una razón que va más allá del calendario: esta semana entran vientos del este. Es la condición que necesita para cruzar el estrecho de Lancaster —la puerta del Paso del Noroeste— sin enfrentarse de cara a una corriente dominante que circula en sentido contrario.

“Viene casi una semana con meteorología favorable y vientos del Este, ideal para entrar a Lancaster. Vamos a ver si ocurre el milagro.”

En el Ártico, una ventana así no se repite a voluntad.

Agenda institucional en Ottawa

Mientras el material viaja al norte, Antonio cumple en la capital una jornada oficial: visita a la Sociedad Geográfica Canadiense y cena de gala con el Embajador de España en Canadá. La expedición navega bajo bandera de España y de la Sociedad Geográfica Española.

Antonio de la Rosa detalla su travesía del Paso del Noroeste para el verano de 2026

El explorador español cruzará en solitario y sin asistencia el Ártico canadiense sobre una tabla de paddle surf construida en dos secciones y diseñada para convertirse en trineo.

El aventurero y explorador español Antonio de la Rosa prepara una de las travesías más exigentes de su carrera: cruzar el Paso del Noroeste en solitario y con plena autosuficiencia durante el verano de 2026. En un vídeo de presentación, De la Rosa adelantó la logística y los detalles técnicos de un recorrido que busca unir el Atlántico Norte con el Pacífico a través del Ártico canadiense.

La ruta, bloqueada por el hielo durante más de tres siglos y asociada a numerosas expediciones fallidas, vuelve a ser navegable por el retroceso de la banquisa que ha traído el cambio climático.

Una ruta de más de 3.000 kilómetros

La expedición se desarrollará entre julio y septiembre y podría prolongarse más de dos meses en condiciones extremas. Partirá del área del mar de Baffin —con Cape Liverpool, en la isla de Bylot (Nunavut, Canadá), como punto de inicio— y pondrá rumbo al mar de Beaufort, con llegada prevista en Tuktoyaktuk (Territorios del Noroeste).

El trazado supera los 3.000 kilómetros, aunque los puntos exactos de salida y llegada dependerán del estado del hielo a comienzos del verano. El agua rondará los 0 °C durante buena parte del recorrido.

Más de un siglo después de que Roald Amundsen completara por primera vez el paso a bordo del Gjøa (1903-1906), De la Rosa lo intentará a fuerza de brazos. Para orientarse combinará posicionamiento y comunicación por satélite con brújula náutica y mapas estancos que reproducen la ruta del noruego.

Una tabla que se transforma en trineo

Para sostener la travesía sin asistencia externa, De la Rosa contará con un prototipo de paddle surf fabricado en Tailandia por la firma Sunova. La embarcación está construida en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida.

Esa modularidad es la clave del proyecto: permite que la tabla se convierta en trineo cuando el hielo cierre el paso y haya que arrastrar el equipo sobre la banquisa. La tabla pesa 32 kilos en vacío y admite hasta 200 kilos de carga.

La carga está medida al detalle. De la Rosa transportará entre 90 y 100 kilos: alimentación liofilizada e hipercalórica para 70 días de actividad, una cocina compacta con dos tipos de combustible, palas de carbono y repuestos, y dos tiendas de campaña. Una de ellas se ancla sobre la estructura de la propia tabla, lo que le permite pernoctar tanto en tierra firme como sobre el agua. Todo el material viaja en bolsas estancas.

Contra el frío extremo llevará dos trajes secos —uno de ellos capaz de mantenerlo hasta doce horas a flote en agua a cero grados sin sufrir hipotermia—, calzado técnico específico y ropa térmica. Tres palas de repuesto y una pala de kayak completan el equipo de propulsión: los días de viento fuerte en contra navegará sentado.

Seguridad en territorio del oso polar

El aislamiento y la fauna salvaje hacen de la seguridad un factor central. En pleno hábitat del oso polar, De la Rosa llevará bengalas de señalización, arnés para evitar caídas al agua, sistemas de alarma acústica para instalar alrededor de la tienda y, por exigencia de la normativa local, un arma autorizada para emergencias. Su botiquín está preparado para primeros auxilios e incluso para intervenciones de cirugía menor.

“Nunca voy a querer matar a un oso polar, a no ser que realmente tenga intenciones de atacarme, que es bastante raro pero podría pasar.”

Un testimonio del Ártico que cambia

La travesía combina náutica, deporte de resistencia y una intención ambiental explícita. Con la bandera de España y la de la Sociedad Geográfica Española en la proa, De la Rosa quiere documentar de primera mano cómo las transformaciones climáticas han alterado la geografía del Ártico: lo que durante siglos fue un paso imposible es hoy una vía abierta.

“Demostraremos que lo que ayer era un paso imposible, hoy es una realidad que debemos documentar.”

Mapa de la ruta de la Expedición Paso del Noroeste 2026: de Pond Inlet a Tuktoyaktuk

Seguimiento y contacto de prensa

La expedición se registrará con cámaras de acción instaladas en la embarcación. De la Rosa llevará teléfono satelital y dos dispositivos GPS con capacidad de enviar mensajes e imágenes, de modo que quienes sigan antonioexpeditions.com podrán acompañar el día a día del recorrido y consultar su posición en tiempo real.

El periodista Germán Briceño, encargado de enlazar las comunicaciones con Antonio de la Rosa durante su anterior expedición en solitario al Polo Sur, repite en esa función para facilitar los reportes de este nuevo desafío.

Para más información, sumarse al canal de WhatsApp de prensa y obtener notas, material audiovisual o coordinar entrevistas, los colegas de medios pueden acceder al Media Center oficial de la expedición y generar su credencial de prensa en germanrbc.pro/acreditacion/. El registro es rápido y da acceso directo a boletines, fotografías, vídeos, audios y al canal de WhatsApp de prensa. Para consultas directas, también puede escribirse a lider@germanrbc.pro.

Antonio de la Rosa y el desafío del Paso del Noroeste en SUP

Imagina un mar de hielo flotante que cruje como un monstruo ancestral, osos polares acechando en la niebla y vientos que azotan con la furia de siglos de exploradores frustrados. Así es el Paso del Noroeste, esa arteria ártica que une el Atlántico y el Pacífico a través del Ártico canadiense, un laberinto de unos 2.000–3.000 kilómetros de agua gélida y banquisa impredecible que solo se abre durante una breve ventana de deshielo cada verano. Durante siglos ha sido el Santo Grial de los navegantes: las sagas vikingas hablan de viajes hacia Vinland alrededor del año 1000, y muchas voces sostienen que estos hombres del norte fueron los primeros europeos en rozar el continente americano, guiados por corrientes invisibles y un coraje que desafiaba a sus propios dioses. Más tarde, expediciones como la del británico John Franklin, desaparecida en 1845 con dos barcos y 129 tripulantes, se perdieron para siempre en el laberinto de canales canadienses, recordándonos que aquí el error se paga con la vida.

El Paso no solo guarda leyendas; es un campo de batalla vivo contra la naturaleza. El clima ártico es un titán caprichoso: tormentas súbitas, ráfagas que pueden superar fácilmente los 70–80 km/h, nieblas cerradas que devoran el horizonte y temperaturas que bailan, incluso en verano, entre aproximadamente -4 y +4 grados, con episodios más extremos que pueden ir de -10 a +10 grados. El hielo a la deriva —bloques antiguos, gruesos, desgajados del norte— puede golpear la embarcación como un ariete y estrangular pasajes que ayer parecían abiertos, obligando a desvíos desesperados o a arrastrar el equipo sobre la banquisa. Bajo esa superficie hostil, la fauna no es un decorado, sino un riesgo real: osos polares capaces de nadar largas distancias, morsas que protegen sus colonias con fiereza, focas y ballenas que emergen de improviso entre placas de hielo, todo ello en un ecosistema extremadamente sensible donde cualquier expedicionario debe moverse con respeto y mínima huella.

En este escenario, Antonio de la Rosa prepara para el verano de 2026 una de esas aventuras que parecen sacadas de una novela, pero que se escriben paleada a paleada. Su objetivo: convertirse en el primer ser humano en cruzar el Paso del Noroeste sobre una embarcación tipo SUP de expedición, en solitario, sin asistencia externa y propulsándose únicamente con una pala. No utilizará un velero ni un rompehielos, sino un prototipo desmontable, inspirado en el paddle surf, pensado para dividirse en dos partes, convertirse en trineo cuando el hielo cierre el paso y cargar todo lo necesario para sobrevivir entre 40 y 50 días en completa autonomía.

La ruta que ha elegido dialoga con la historia: conecta el mar de Baffin, cerca de la isla de Baffin y su capital Iqaluit, con el mar de Beaufort, siguiendo el corazón del Ártico canadiense. Más de cien años después de la primera travesía de Roald Amundsen, que completó el Paso del Noroeste a comienzos del siglo XX, el deshielo acelerado por el cambio climático ha cambiado completamente el tablero; ha hecho posible lo que antes era impensable, pero también ha vuelto la región más inestable y peligrosa, con hielo más móvil, ventanas de navegación más cortas y patrones de tormenta menos previsibles. Antonio no solo quiere atravesar esos canales helados; quiere mostrarlos al mundo como un espejo incómodo, usando su cuerpo, su esfuerzo y cada palada como un altavoz de los impactos reales del calentamiento global.

Desde la costa noreste de Canadá, en un Atlántico que pasa gran parte del año congelado, se lanzará a buscar la salida hacia el Pacífico a través de un laberinto de islas, estrechos y bahías que rara vez ven pasar una embarcación tan pequeña y tan expuesta. Tendrá que leer el hielo como quien lee una lengua antigua: distinguir placas seguras de trampas mortales, escoger cada canal, interpretar el viento, decidir cuándo seguir paleando y cuándo transformar su SUP en trineo y arrastrarlo sobre la banquisa. Todo ello mientras gestiona el riesgo constante de encuentros con osos polares —una especie ya amenazada por el retroceso del hielo marino—, la soledad absoluta y la certeza de que, allí arriba, un fallo de cálculo puede convertir una aventura en tragedia en cuestión de minutos.

Esta expedición no es un capítulo aislado, sino parte de un plan casi obsesivo: completar navegando, en solitario, los cinco océanos del planeta, culminando en 2027 con el cruce del Índico. Ya ha cruzado otros océanos en embarcaciones a pala y remo, ha completado retos polares extremos, como su expedición al Polo Sur geográfico, y este año será la cita con el Ártico en su versión más cruda, como si buscara en los extremos del mapa las preguntas que muchos prefieren no hacerse. ¿Será el primero en lograr algo así? Quizá la historia tarde un tiempo en responder; lo que sí está claro es que pocos —muy pocos— están dispuestos a enfrentarse en solitario, con una simple pala y una tabla de SUP cargada hasta los topes, a los hielos y las leyendas del Paso del Noroeste.

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Antonio cuenta en vídeo, su experiencia sobre lo que vivió en el Polo Sur

Antonio de la Rosa comparte detalles de su expedición, desde la logística organizada por Antarctic Logistics Expeditions (ALE) hasta los desafíos físicos y mentales que enfrentó. Con un trineo ultraligero de carbono y Kevlar, diseñado específicamente para esta aventura, y una tienda de campaña que montaba en solo dos minutos, el explorador optimizó cada gramo de su equipo para maximizar su rendimiento.

Además, De la Rosa revela su estrategia de alimentación, basada en una dieta alta en proteínas y grasas, y su experiencia con el ayuno intermitente, que le permitió llegar a su peso más bajo en años. Aunque inicialmente se planteó batir el récord de 22 días establecido por un explorador francés Vincent Colliard, las condiciones extremas y el desgaste físico lo llevaron a completar la travesía en 39 días, un tiempo aún destacable considerando la dureza del terreno y el clima que le tocó enfrentar y que a diferencia de otros expedicionarios que coincidieron en la misma fecha y desistieron, él pudo completar, alcanzando la meta en el Polo Sur Geográfico..

En el vídeo, el aventurero comparte consejos prácticos para quienes deseen emprender una expedición similar, destacando la importancia de la preparación física, la elección del equipo adecuado y la mentalidad necesaria para superar los retos de la Antártida. Su relato no solo inspira, sino que también sirve como una guía valiosa para futuros exploradores.

No te pierdas este testimonio en primera persona de una de las hazañas más desafiantes del mundo de la exploración polar. Puedes acceder al vídeo aquí:

Antonio de la Rosa está en la recta final de su travesía al Polo Sur Geográfico

Antonio de la Rosa vive uno de sus días más satisfactorios en la recta final de su épica expedición en solitario hacia el Polo Sur Geográfico.

En su más reciente comunicación telefónica vía satélite, efectuada esta mañana, Antonio compartió su entusiasmo tras una jornada excepcionalmente positiva: “Hoy fue de los mejores días que recuerdo. Estuvo todo el día soleado, con mucho frío y algo de viento del noroeste, pero el terreno estaba muy bueno y yo muy motivado”.

El día resultó altamente productivo para el expedicionario, quien logró recorrer un total de 36 kilómetros, avanzando 20 kilómetros por la mañana y otros 16 durante la tarde. Antonio se encuentra ahora a solo 40 kilómetros de su meta, con el plan de cubrir 30 kilómetros mañana y dejar los últimos 10-12 kilómetros para su llegada al Polo Sur.

Si todo sigue según lo planeado, Antonio espera alcanzar la Estación Amundsen-Scott y el módulo logístico de Antarctic Logistics & Expeditions (ALE), en el punto final de su travesía, mañana entre las 4 y 5 de la tarde (hora española). Este logro representará el culmen de una gesta cargada de desafíos extremos y un recordatorio del espíritu de superación que caracteriza al explorador español.

Sigue el emocionante desenlace de esta travesía en la web oficial y las redes sociales de Antonio de la Rosa.

Para seguir de cerca su progreso hacia la meta en el extremo meridional del planeta, pueden visitar la sección de SEGUIMIENTO 

 

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Día 11: De la Rosa avanza a pesar de niebla, nieve y escasa visibilidad

El expedicionario español Antonio de la Rosa sigue enfrentando los desafíos extremos de la Antártida en su travesía hacia el Polo Sur Geográfico. Durante la jornada de ayer, las condiciones climáticas fueron especialmente difíciles debido a una niebla densa como nunca había visto antes, que le impedía incluso ver sus propios pies.

“Es una sensación rarísima, no tienes referencia, te agotas porque tienes que estar muy pendiente del rumbo y tropezándote con los sastrugis (montículos), explicó Antonio.

A esta dificultad se sumó una nevada que dejó 20 centímetros de nieve nueva, obligándole a abrir huella en un terreno ya complicado por los sastrugis. A pesar de estas adversidades, logró avanzar 36 kilómetros en 13 horas, en una jornada que dividió en tres intentos debido a las condiciones cambiantes.

Antonio continúa demostrando su perseverancia y capacidad de adaptación frente a un entorno extremo, aprovechando las 24 horas de luz disponibles para optimizar su avance.

El avance de Antonio de la Rosa hacia el Polo Sur puede seguirse aquí.

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DÍA 8: Avance y optimismo en condiciones más favorables

El expedicionario español Antonio de la Rosa ha completado el octavo día de su travesía hacia el Polo Sur Geográfico con resultados alentadores. Según el propio aventurero, el día se ha desarrollado mejor de lo esperado, con condiciones meteorológicas favorables que le permitieron avanzar entre 37 y 38 kilómetros, un registro notablemente mejor que los que había obtinido un par de días atrás.

“Ha sido un día muy bonito, sin viento y prácticamente sin sensación de frío”, comentó De la Rosa mediante un mensaje vía teléfono satelital. Estas condiciones, unidas a un terreno más compacto, facilitaron su progresión, aunque continúa abriendo huella.

El plan de la jornada incluyó 17 horas de esfuerzo, divididas en dos sesiones separadas por un descanso y una comida ligera. Este ritmo le permitió avanzar con energía y mantener un estado de ánimo optimista.

Sin embargo, De la Rosa anticipa un nuevo desafío en los próximos días, con la llegada de vientos de hasta 30 km/h. “Habrá que enfrentarse a esos vientos como sea, pero espero que el terreno se siga endureciendo para deslizar mejor con los esquís”, señaló.

La travesía al Polo Sur, que combina resistencia, estrategia y adaptación, avanza con firmeza, reflejando el espíritu indomable de Antonio de la Rosa en esta aventura polar.

El avance de Antonio de la Rosa hacia el Polo Sur puede seguirse AQUÍ

 

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