De la Rosa completa otros 40 km y alcanza el punto de giro al norte, tras superar una salida durísima

Nunavut, Canadá · 23 de julio de 2026 — Antonio de la Rosa completó este miércoles una segunda jornada consecutiva de 40 kilómetros y alcanzó el punto donde el trazado de su ruta gira hacia el norte, primer cambio estratégico de rumbo desde el arranque de la travesía. El día trajo también una noticia técnica —la quilla de la tabla sufrió un daño durante una salida al agua especialmente compleja por el oleaje— y un regalo natural extraordinario: el avistamiento de focas y narvales, la joya cetácea del Ártico canadiense.

Una hora para entrar al agua

El día comenzó con lo peor de la jornada. El punto donde Antonio pernoctó la noche anterior estaba muy expuesto al oleaje, y meter la tabla con todo el equipo al agua entre las olas resultó una operación durísima. Lo que normalmente toma minutos le llevó cerca de una hora, con frío intenso de la mañana y viento fuerte de espalda que aumentaba la dificultad.

“La salida de esta mañana ha sido lo peor de la jornada”, cuenta el propio Antonio en su parte de voz. “He roto algo la quilla. Estaba muy complicada la salida con oleaje y ha sido complicadísimo empezar”.

Un contratiempo técnico: la quilla

El daño en la quilla es la incidencia más relevante de la jornada. Se trata de un elemento crítico para la maniobrabilidad de la tabla: sin quilla, el control direccional se ve seriamente comprometido. Por el momento la pieza sigue cumpliendo su función y le permitió completar los 40 kilómetros del día sin nuevas incidencias, pero el equipo mantiene la vigilancia.

“La quilla es fundamental. Sin quilla no hay maniobrabilidad de la tabla, es un elemento indispensable”, explica el explorador. “Puedo hacer una quilla con el timón, pero no es lo mismo. La verdad es que espero que me aguante”.

Antonio tenía previsto un plan de contingencia en su preparación original: llevaba dos quillas de repuesto. Pero una anécdota logística las dejó fuera de la expedición — la caja que las contenía se rompió durante el transporte entre Montreal y Ottawa, y las piezas nunca llegaron a destino. Es una de esas contingencias que un explorador sin apoyo asume como parte del riesgo del terreno.

Buen ritmo y llegada al hito

Superada la fase inicial, la navegación se desarrolló con fluidez. El viento de espalda y las corrientes favorables durante buena parte del recorrido permitieron a De la Rosa mantener un ritmo alto. Los últimos cinco kilómetros los recorrió ya con corriente en contra — motivo por el cual decidió parar y aguardar mejor sincronía con la marea antes de reanudar.

El punto donde ha parado tiene un valor simbólico y estratégico: justo donde la ruta trazada gira hacia el norte. Es el primer cambio de rumbo importante de la travesía y marca el final de la fase de aproximación inicial este-oeste. A partir de aquí, Antonio orientará el resto de su avance hacia el norte del Paso del Noroeste.

De la Rosa aguarda ventana meteorológica en el Ártico canadiense

Refugiado por vientos de 40 km/h y sensación térmica cercana a -10 °C Nunavut (Canadá) 20 de julio de 2026 BOLETIN 05

El explorador español Antonio de la Rosa se mantiene refugiado en el Ártico canadiense a la espera de una mejora en las condiciones meteorológicas, tras los primeros días de su travesía en solitario por el Paso del Noroeste. Los partes recibidos vía satélite indican que la pausa se prolongará hasta el próximo miércoles, cuando el pronóstico anticipa la primera ventana favorable para retomar la marcha.

Desde su punto actual de refugio, De la Rosa reporta vientos sostenidos cercanos a los 40 km/h, temperaturas en el orden de +1 °C con sensación térmica de entre -9 °C y -10 °C, lluvia y un terreno irregular sin puntos de resguardo efectivo. El explorador ha instalado su tienda de campaña en un collado, la única zona relativamente protegida del entorno inmediato, aunque el viento sortea el relieve montañoso y golpea el campamento con fuerza intermitente.

Una primera prueba del Ártico La detención forma parte esperada de una travesía de estas características: en las expediciones polares en solitario, las paradas por ventana meteorológica son una constante, y saber leer las condiciones y esperar es tan importante como avanzar. Sin embargo, la severidad del episodio actual -con temperaturas efectivas cercanas a los diez grados bajo cero por acción del viento- supera las previsiones iniciales para esta fase temprana del cruce.

Implicación logística: el reloj de las reservas De la Rosa partió desde Pond Inlet con 35 días de comida a bordo y con la planificación de reabastecerse en Cambridge Bay, aproximadamente a la mitad del recorrido. El consumo calórico diario continúa, esté en marcha o en pausa: la exposición al frío, la humedad y el mantenimiento del calor corporal exigen ingesta contínua. Cada día de espera anticipada consume reservas que estaban proyectadas para tramos posteriores de la travesía, lo cual obligará a un ajuste fino de la progresión hasta el punto de reabastecimiento.

Estado del explorador De la Rosa se comunica con regularidad vía Garmin inReach Mini y mantiene el ánimo firme pese a la incomodidad. En su último parte, resume la situación con la serenidad característica de un explorador experimentado: «Parece que las condiciones mejoran el miércoles, así que aguantaré hasta el miércoles».

Coordinación de rescate activa El protocolo de emergencia se mantiene operativo: el dispositivo SOS satelital está vinculado al servicio de rescate coordinado desde Alberta, con cuatro helicópteros disponibles a lo largo del corredor del Paso del Noroeste. La comunicación con Pond Inlet y las autoridades canadienses es diaria. En este momento, no hay indicación de emergencia: se trata de una espera controlada por condiciones meteorológicas adversas, dentro de los parámetros previstos para una travesía polar en solitario.

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Antonio de la Rosa afrontará el Paso del Noroeste en solitario: un desafío inédito en el Ártico

El reconocido aventurero y explorador español Antonio de la Rosa se prepara para emprender uno de los mayores retos de su trayectoria: cruzar el legendario Paso del Noroeste a remo, en solitario y sin asistencia, durante el verano de 2026.

La travesía, que se desarrollará en el corazón del Océano Ártico, representa un desafío de enorme complejidad y riesgo, pero también una oportunidad única para poner a prueba la vasta experiencia acumulada por Antonio en expediciones anteriores. Lo hará sobre una tabla de paddle surf especialmente diseñada, capaz de transformarse en trineo, lo que le permitirá mantener autonomía total durante más de dos meses, la duración estimada de la expedición.

Debido a las variables propias del entorno —condiciones meteorológicas, acumulación de hielo y factores logísticos—, el punto exacto de inicio y final de la travesía podría variar, al igual que su distancia total, calculada entre 2.000 y 3.000 kilómetros. De completarse, este desafío se convertiría en una hazaña sin precedentes dentro de la navegación autosuficiente, marcando un nuevo hito en la historia de la exploración moderna.

Más de un siglo después de que Roald Amundsen lograra por primera vez atravesar esta ruta en barco, Antonio intentará hacerlo remando en solitario, enfrentando hielo a la deriva, temperaturas extremas y la presencia de fauna salvaje como osos polares. El proyecto une historia, innovación y conciencia ambiental, buscando no solo escribir un nuevo capítulo en la exploración, sino también visibilizar los efectos del cambio climático, que han alterado radicalmente la geografía del Ártico.

Con una carrera marcada por expediciones pioneras —desde el Polo Sur hasta el Atlántico y el Pacífico—, Antonio de la Rosa ha consolidado una forma de entender la aventura como medio de inspiración, conciencia y transformación. La Expedición Paso del Noroeste 2026 invita a seguir de cerca el recorrido de un explorador que lleva los límites del cuerpo y la mente hacia lo esencial: descubrir, resistir y transmitir.

 

El Océano Ártico: frontera del cambio

El Océano Ártico, el más pequeño y septentrional del planeta, se extiende alrededor del Polo Norte y permanece cubierto por hielo marino durante gran parte del año. Rodeado por América del Norte, Europa y Asia, alberga ecosistemas únicos y especies especialmente adaptadas a condiciones extremas, desde osos polares hasta comunidades indígenas que han convivido históricamente con este entorno frágil.

En las últimas décadas, el Ártico se ha convertido en un símbolo visible del cambio climático. El deshielo acelerado ha reducido drásticamente la extensión del hielo marino, alterando los ecosistemas y abriendo nuevas rutas de navegación —como el Paso del Noroeste y el Paso del Noreste— que antes eran imposibles de transitar. Estas transformaciones traen consigo oportunidades comerciales, pero también profundos desafíos ambientales y geopolíticos.