La tabla ya vuela hacia el Ártico: Antonio de la Rosa mantiene el 17 de julio como fecha de salida

El material llegó a Ottawa con retraso y con las cajas deterioradas tras un desvío aéreo imprevisto. Las piezas críticas están intactas y el envío ya va camino de Pond Inlet. Ahora todo depende del reloj.

Antonio de la Rosa llegó a Canadá esta semana. Su embarcación, no.

Las cajas que transportan la tabla —más de dos metros y medio— “no cabían” en los aviones que cubren la ruta directa desde Montreal. La aerolínea decidió desviarlas vía Toronto, lo que sumó dos vuelos y varios días de demora. Llegaron a Ottawa visiblemente deterioradas, con roturas y señales de un manejo poco cuidadoso.

El problema no era el embalaje. Era lo que había dentro.

La embarcación es un prototipo fabricado en Tailandia por Sunova, construido en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida. Esa modularidad es lo que permite que la tabla se transforme en trineo cuando el hielo cierra el paso y hay que arrastrarla sobre la banquisa.

Las piezas de conexión viajan dentro de las secciones. Sin ellas, las dos mitades no se unen y no hay travesía.

“Voy a ver sobre todo si están los sistemas de conexión. Si no estuvieran, sería imposible juntar las tablas. Voy a cruzar los dedos: estoy claramente preocupado.”

Antonio grabó el momento exacto en que abrió las cajas:

Estaban. Y el mismo día, Antonio facturó el equipo por carga prioritaria con Canadian North rumbo a Pond Inlet (Mittimatalik), en el norte de la isla de Baffin.

“El Ártico no lo pone fácil ni antes de empezar. Pero las ganas de palear y de iniciar esta aventura están intactas.”

Ahora la variable es el tiempo

El tránsito de la carga puede tardar entre tres y siete días. En el peor escenario, hasta doce. En el Ártico canadiense, el transporte aéreo depende de la meteorología y del espacio libre en cada vuelo.

Antonio mantiene el 17 de julio como fecha objetivo. Para cumplirla, la tabla debe estar en Pond Inlet el día 15.

Y hay una razón que va más allá del calendario: esta semana entran vientos del este. Es la condición que necesita para cruzar el estrecho de Lancaster —la puerta del Paso del Noroeste— sin enfrentarse de cara a una corriente dominante que circula en sentido contrario.

“Viene casi una semana con meteorología favorable y vientos del Este, ideal para entrar a Lancaster. Vamos a ver si ocurre el milagro.”

En el Ártico, una ventana así no se repite a voluntad.

Agenda institucional en Ottawa

Mientras el material viaja al norte, Antonio cumple en la capital una jornada oficial: visita a la Sociedad Geográfica Canadiense y cena de gala con el Embajador de España en Canadá. La expedición navega bajo bandera de España y de la Sociedad Geográfica Española.

Antonio de la Rosa detalla su travesía del Paso del Noroeste para el verano de 2026

El explorador español cruzará en solitario y sin asistencia el Ártico canadiense sobre una tabla de paddle surf construida en dos secciones y diseñada para convertirse en trineo.

El aventurero y explorador español Antonio de la Rosa prepara una de las travesías más exigentes de su carrera: cruzar el Paso del Noroeste en solitario y con plena autosuficiencia durante el verano de 2026. En un vídeo de presentación, De la Rosa adelantó la logística y los detalles técnicos de un recorrido que busca unir el Atlántico Norte con el Pacífico a través del Ártico canadiense.

La ruta, bloqueada por el hielo durante más de tres siglos y asociada a numerosas expediciones fallidas, vuelve a ser navegable por el retroceso de la banquisa que ha traído el cambio climático.

Una ruta de más de 3.000 kilómetros

La expedición se desarrollará entre julio y septiembre y podría prolongarse más de dos meses en condiciones extremas. Partirá del área del mar de Baffin —con Cape Liverpool, en la isla de Bylot (Nunavut, Canadá), como punto de inicio— y pondrá rumbo al mar de Beaufort, con llegada prevista en Tuktoyaktuk (Territorios del Noroeste).

El trazado supera los 3.000 kilómetros, aunque los puntos exactos de salida y llegada dependerán del estado del hielo a comienzos del verano. El agua rondará los 0 °C durante buena parte del recorrido.

Más de un siglo después de que Roald Amundsen completara por primera vez el paso a bordo del Gjøa (1903-1906), De la Rosa lo intentará a fuerza de brazos. Para orientarse combinará posicionamiento y comunicación por satélite con brújula náutica y mapas estancos que reproducen la ruta del noruego.

Una tabla que se transforma en trineo

Para sostener la travesía sin asistencia externa, De la Rosa contará con un prototipo de paddle surf fabricado en Tailandia por la firma Sunova. La embarcación está construida en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida.

Esa modularidad es la clave del proyecto: permite que la tabla se convierta en trineo cuando el hielo cierre el paso y haya que arrastrar el equipo sobre la banquisa. La tabla pesa 32 kilos en vacío y admite hasta 200 kilos de carga.

La carga está medida al detalle. De la Rosa transportará entre 90 y 100 kilos: alimentación liofilizada e hipercalórica para 70 días de actividad, una cocina compacta con dos tipos de combustible, palas de carbono y repuestos, y dos tiendas de campaña. Una de ellas se ancla sobre la estructura de la propia tabla, lo que le permite pernoctar tanto en tierra firme como sobre el agua. Todo el material viaja en bolsas estancas.

Contra el frío extremo llevará dos trajes secos —uno de ellos capaz de mantenerlo hasta doce horas a flote en agua a cero grados sin sufrir hipotermia—, calzado técnico específico y ropa térmica. Tres palas de repuesto y una pala de kayak completan el equipo de propulsión: los días de viento fuerte en contra navegará sentado.

Seguridad en territorio del oso polar

El aislamiento y la fauna salvaje hacen de la seguridad un factor central. En pleno hábitat del oso polar, De la Rosa llevará bengalas de señalización, arnés para evitar caídas al agua, sistemas de alarma acústica para instalar alrededor de la tienda y, por exigencia de la normativa local, un arma autorizada para emergencias. Su botiquín está preparado para primeros auxilios e incluso para intervenciones de cirugía menor.

“Nunca voy a querer matar a un oso polar, a no ser que realmente tenga intenciones de atacarme, que es bastante raro pero podría pasar.”

Un testimonio del Ártico que cambia

La travesía combina náutica, deporte de resistencia y una intención ambiental explícita. Con la bandera de España y la de la Sociedad Geográfica Española en la proa, De la Rosa quiere documentar de primera mano cómo las transformaciones climáticas han alterado la geografía del Ártico: lo que durante siglos fue un paso imposible es hoy una vía abierta.

“Demostraremos que lo que ayer era un paso imposible, hoy es una realidad que debemos documentar.”

Mapa de la ruta de la Expedición Paso del Noroeste 2026: de Pond Inlet a Tuktoyaktuk

Seguimiento y contacto de prensa

La expedición se registrará con cámaras de acción instaladas en la embarcación. De la Rosa llevará teléfono satelital y dos dispositivos GPS con capacidad de enviar mensajes e imágenes, de modo que quienes sigan antonioexpeditions.com podrán acompañar el día a día del recorrido y consultar su posición en tiempo real.

El periodista Germán Briceño, encargado de enlazar las comunicaciones con Antonio de la Rosa durante su anterior expedición en solitario al Polo Sur, repite en esa función para facilitar los reportes de este nuevo desafío.

Para más información, sumarse al canal de WhatsApp de prensa y obtener notas, material audiovisual o coordinar entrevistas, los colegas de medios pueden acceder al Media Center oficial de la expedición y generar su credencial de prensa en germanrbc.pro/acreditacion/. El registro es rápido y da acceso directo a boletines, fotografías, vídeos, audios y al canal de WhatsApp de prensa. Para consultas directas, también puede escribirse a lider@germanrbc.pro.

Antonio de la Rosa y el desafío del Paso del Noroeste en SUP

Imagina un mar de hielo flotante que cruje como un monstruo ancestral, osos polares acechando en la niebla y vientos que azotan con la furia de siglos de exploradores frustrados. Así es el Paso del Noroeste, esa arteria ártica que une el Atlántico y el Pacífico a través del Ártico canadiense, un laberinto de unos 2.000–3.000 kilómetros de agua gélida y banquisa impredecible que solo se abre durante una breve ventana de deshielo cada verano. Durante siglos ha sido el Santo Grial de los navegantes: las sagas vikingas hablan de viajes hacia Vinland alrededor del año 1000, y muchas voces sostienen que estos hombres del norte fueron los primeros europeos en rozar el continente americano, guiados por corrientes invisibles y un coraje que desafiaba a sus propios dioses. Más tarde, expediciones como la del británico John Franklin, desaparecida en 1845 con dos barcos y 129 tripulantes, se perdieron para siempre en el laberinto de canales canadienses, recordándonos que aquí el error se paga con la vida.

El Paso no solo guarda leyendas; es un campo de batalla vivo contra la naturaleza. El clima ártico es un titán caprichoso: tormentas súbitas, ráfagas que pueden superar fácilmente los 70–80 km/h, nieblas cerradas que devoran el horizonte y temperaturas que bailan, incluso en verano, entre aproximadamente -4 y +4 grados, con episodios más extremos que pueden ir de -10 a +10 grados. El hielo a la deriva —bloques antiguos, gruesos, desgajados del norte— puede golpear la embarcación como un ariete y estrangular pasajes que ayer parecían abiertos, obligando a desvíos desesperados o a arrastrar el equipo sobre la banquisa. Bajo esa superficie hostil, la fauna no es un decorado, sino un riesgo real: osos polares capaces de nadar largas distancias, morsas que protegen sus colonias con fiereza, focas y ballenas que emergen de improviso entre placas de hielo, todo ello en un ecosistema extremadamente sensible donde cualquier expedicionario debe moverse con respeto y mínima huella.

En este escenario, Antonio de la Rosa prepara para el verano de 2026 una de esas aventuras que parecen sacadas de una novela, pero que se escriben paleada a paleada. Su objetivo: convertirse en el primer ser humano en cruzar el Paso del Noroeste sobre una embarcación tipo SUP de expedición, en solitario, sin asistencia externa y propulsándose únicamente con una pala. No utilizará un velero ni un rompehielos, sino un prototipo desmontable, inspirado en el paddle surf, pensado para dividirse en dos partes, convertirse en trineo cuando el hielo cierre el paso y cargar todo lo necesario para sobrevivir entre 40 y 50 días en completa autonomía.

La ruta que ha elegido dialoga con la historia: conecta el mar de Baffin, cerca de la isla de Baffin y su capital Iqaluit, con el mar de Beaufort, siguiendo el corazón del Ártico canadiense. Más de cien años después de la primera travesía de Roald Amundsen, que completó el Paso del Noroeste a comienzos del siglo XX, el deshielo acelerado por el cambio climático ha cambiado completamente el tablero; ha hecho posible lo que antes era impensable, pero también ha vuelto la región más inestable y peligrosa, con hielo más móvil, ventanas de navegación más cortas y patrones de tormenta menos previsibles. Antonio no solo quiere atravesar esos canales helados; quiere mostrarlos al mundo como un espejo incómodo, usando su cuerpo, su esfuerzo y cada palada como un altavoz de los impactos reales del calentamiento global.

Desde la costa noreste de Canadá, en un Atlántico que pasa gran parte del año congelado, se lanzará a buscar la salida hacia el Pacífico a través de un laberinto de islas, estrechos y bahías que rara vez ven pasar una embarcación tan pequeña y tan expuesta. Tendrá que leer el hielo como quien lee una lengua antigua: distinguir placas seguras de trampas mortales, escoger cada canal, interpretar el viento, decidir cuándo seguir paleando y cuándo transformar su SUP en trineo y arrastrarlo sobre la banquisa. Todo ello mientras gestiona el riesgo constante de encuentros con osos polares —una especie ya amenazada por el retroceso del hielo marino—, la soledad absoluta y la certeza de que, allí arriba, un fallo de cálculo puede convertir una aventura en tragedia en cuestión de minutos.

Esta expedición no es un capítulo aislado, sino parte de un plan casi obsesivo: completar navegando, en solitario, los cinco océanos del planeta, culminando en 2027 con el cruce del Índico. Ya ha cruzado otros océanos en embarcaciones a pala y remo, ha completado retos polares extremos, como su expedición al Polo Sur geográfico, y este año será la cita con el Ártico en su versión más cruda, como si buscara en los extremos del mapa las preguntas que muchos prefieren no hacerse. ¿Será el primero en lograr algo así? Quizá la historia tarde un tiempo en responder; lo que sí está claro es que pocos —muy pocos— están dispuestos a enfrentarse en solitario, con una simple pala y una tabla de SUP cargada hasta los topes, a los hielos y las leyendas del Paso del Noroeste.

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Germán Briceño / german@avxexplorers.com
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