Antonio de la Rosa ha llegado a Pond Inlet, en el Ártico canadiense, y prepara desde allí el arranque de una travesía en solitario y sin apoyo de más de 3.000 kilómetros por el Paso del Noroeste. El punto de partida oficial será Cabo Liverpool, en la isla de Bylot, y el explorador combinará navegación con una tabla prototipo modular Sunova y arrastre con trineo, según lo exijan las condiciones del hielo.
La expedición está respaldada institucionalmente por la Embajada de España en Canadá y por la Real Sociedad Geográfica Canadiense (RCGS), que recibió a De la Rosa en Ottawa antes de su desplazamiento al norte. En la visita, el embajador Alfredo Martínez acompañó al explorador y subrayó el papel de España en la exploración polar —una tradición de más de cinco siglos— y el valor de los aventureros modernos como puente entre naciones y como voz para la conciencia ambiental.
“La exploración moderna debe servir para proteger el mundo que habitamos”, resumió De la Rosa tras la reunión.
La llegada a Pond Inlet no ha estado exenta de dificultades. El equipo del explorador —cajas con material técnico crítico para la travesía— llegó a la comunidad prácticamente en el mismo vuelo que él, tras varios días de retrasos logísticos, y con algunos daños de transporte. Las condiciones meteorológicas de recepción tampoco han sido benignas: lluvia, temperaturas entre tres y cuatro grados y una sensación térmica exigente.
Desde la costa, De la Rosa describió una escena que resume el carácter cambiante del Ártico contemporáneo: un viento del este había desplazado toda la banquisa hacia el oeste en apenas uno o dos días, despejando el corredor por el que él debe navegar. Ese tipo de movilidad rápida del hielo es uno de los fenómenos que la expedición documentará durante el cruce.
De la Rosa espera partir aproximadamente dos días después de su llegada, si la meteorología lo permite.
Una gesta con contexto histórico
El Paso del Noroeste —la ruta marítima que conecta el Atlántico y el Pacífico atravesando el archipiélago ártico canadiense— fue durante siglos uno de los grandes objetivos de la exploración polar. Cruzarlo hoy en solitario, sin asistencia, con material propulsado a fuerza humana y en una sola temporada, es una empresa que muy pocas personas en el mundo han intentado. Que un explorador español lo aborde en 2026, con respaldo institucional de ambas orillas del Atlántico, sitúa esta expedición en una línea de continuidad histórica que el embajador Martínez destacó explícitamente durante el encuentro en Ottawa.
Ficha técnica
Distancia: más de 3.000 kilómetros
Punto de partida: Cabo Liverpool, isla de Bylot (vía Pond Inlet, Nunavut)
Modalidad: solitario, sin apoyo, sin reabastecimiento
Material principal: tabla prototipo modular Sunova de dos secciones y trineo
Apoyo institucional: Embajada de España en Canadá y Real Sociedad Geográfica Canadiense
Equipo de seguridad: conforme a la normativa canadiense para desplazamiento en solitario en el Ártico