El Paso del Noroeste cambia de fecha: Antonio de la Rosa volverá en julio de 2027

Ya en casa, sano y salvo, el explorador ha hecho balance del primer intento en una transmisión en directo. No hay renuncia: hay una lista de correcciones, una tabla que rediseñar y una fecha en el calendario.

Hay expediciones que terminan y expediciones que se aplazan. Esta es de las segundas.

Antonio de la Rosa llegó a España hace pocos días, después de que el pasado 2 de agosto un rescate de la Guardia Costera canadiense interrumpiera su travesía en solitario y sin asistencia por el Paso del Noroeste. Este domingo 9 de agosto se sentó frente a la cámara para contarlo todo en directo: lo que funcionó, lo que no, lo que perdió y lo que va a cambiar. Y para dejar claro lo esencial desde la primera frase: vuelve en julio de 2027.

“Estoy convencido de que la tabla de exploración de Sunova puede atravesar perfectamente el Paso del Noroeste, y espero poder demostrarlo el año que viene.”

Dieciséis días que dejaron buenas cifras

La expedición arrancó el 18 de julio desde Pond Inlet. Antonio llegó al Ártico fuerte, física y mentalmente, y los días en que las condiciones permitieron entrar al agua lo demostraron: dos jornadas de 64 kilómetros, otras dos de 52 y tres en torno a los 40.

Con unos 100 kilogramos de carga sobre la tabla, su velocidad crucero se mantuvo entre 5,5 y 5,6 kilómetros por hora, con puntas de 8 km/h cuando el viento acompañaba. En las jornadas largas llegó a palear doce horas seguidas con apenas veinte minutos de parada real.

El desgaste, sin embargo, fue perfectamente asumible. Antonio lo compara con una salida muy larga en bicicleta a ritmo suave: esfuerzo aeróbico sostenido, no explosivo. Solo necesitó antiinflamatorios los tres o cuatro primeros días. La alimentación, con más frutos secos que en su travesía al Polo Sur, funcionó mejor que nunca.

“Cuando terminaba esos 64 kilómetros, pensaba que podía hacer otros 50 más.”

El eslabón débil no estuvo en el agua

Si algo deja claro el balance es que el problema no fue la forma física ni la embarcación. Fue la logística previa, y Antonio lo asume sin rodeos.

Llegó a Ottawa el 10 de julio cargado de más: dos tablas y varios bultos adicionales. Tanto, que Alfonso d’Ors, de Posovisual —la productora que cubrió los preparativos—, tuvo que regresar a España con 30 kilogramos de equipaje suyo. Los cuatro días disponibles antes de volar al norte resultaron insuficientes para preparar toda la alimentación, especialmente sabiendo que en el punto de partida no hay forma de conseguir suministros.

Y estaba la tabla. No llegó a tiempo y hubo que enviarla por cargo, el único medio posible con los aviones que operan en la zona. La caja alcanzó Pond Inlet rota tras múltiples escalas y, por el camino, se perdió una bolsa estanca con dos quillas de repuesto y cuatro balizas acústicas disuasorias para osos. En una localidad inuit del Ártico canadiense eso no se repone. Los guardaparques le prestaron dos balizas; la travesía empezó con una sola quilla.

“No puedes ir a una expedición de estas llevando cosas por si acaso. Tengo que salir de Madrid exactamente con el material que voy a utilizar allí.”

El día que no había que entrar al agua

Después de varias jornadas templadas, llegó la confianza. Con unos 11 grados y el calor del esfuerzo, Antonio acabó paleando sin el traje seco. En la jornada 11 cayó al agua sin él y tuvo que volver a tierra. Dos días de avance perdidos.

Esos dos días lo cambiaron todo: hicieron que un frente de mal tiempo lo alcanzara antes de lo previsto. Cruzó Admiralty Inlet —la bahía en cuya orilla se encuentra Arctic Bay— y llegó a las inmediaciones de cabo Crauford con el mar ya muy movido. El plan era rodear el cabo al día siguiente y enganchar rumbo oeste con viento favorable.

En la punta del cabo, la escasa profundidad y el fondo rocoso convirtieron ese viento favorable en un caos de vuelcos, niebla cerrada y frío. Antonio señala aquí un error concreto y evitable: no llevaba cartas náuticas. Tenía GPS y toda la cartografía descargada, pero no la información batimétrica que le habría advertido de lo somero de la zona.

“Ese día tenía que haberme quedado en tierra tranquilamente y haber esperado tres, cuatro o cinco días. Eso ya está aprendido.”

El mar se llevó la tabla

Consiguió salir del agua entre acantilados, muy cerca de una cabaña que ya tenía localizada en sus mapas. Subió todo el material al borde de la banquisa, el hielo que en invierno se acumula y queda encajado varios metros por encima de la playa, contra una pared de unos diez metros. Estaba convencido de que allí quedaba a salvo. El equipo de seguridad y la ropa los llevó a la cabaña, a la que solo se accede tras un trepe de seis o siete metros: imposible izar la tabla hasta allí.

Al día siguiente entró el temporal, con vientos de 100 kilómetros por hora. Cuando dos días después bajó a la costa para reparar la quilla y preparar la tabla rumbo a Arctic Bay, a unos 100 kilómetros, no quedaba nada. Ni tabla, ni bolsas, ni comida.

“El mar se tragó casi todo menos el equipo de seguridad.”

Un rescate sin SOS

Lo que vino después es, probablemente, la parte más reveladora del relato.

La situación estaba definida con precisión: comida para un par de días, estirable a cuatro o cinco, y ninguna posibilidad de salir por medios propios de un lugar sin acceso terrestre. Pero también sin peligro inmediato. Antonio estaba bien y resguardado.

Esa distinción lo llevó a tomar una decisión poco habitual: no activar el SOS. Bombero de profesión y con años de trato con grupos de rescate, sabe que una señal de socorro dispara un protocolo inmediato en el que los rescatistas asumen riesgos altos, porque no hay comunicación con la persona y se desconoce su estado real.

En lugar de eso, pidió a su entorno que se activara un protocolo de rescate sin urgencia. La comunicación se canalizó a través de la Embajada de España en Canadá y la Guardia Costera canadiense decidió enviar una embarcación de gran porte, con 48 horas de llegada estimada. Antonio aceptó el plazo sin discutirlo.

“Lo más importante para mí era que nadie se jugara la vida para venir a rescatarme. Me daba igual salir en 12, en 24, en 48 horas o en cuatro días.”

Cuarenta y ocho horas exactas después apareció el rompehielos CCGS Des Groseilliers entre una niebla espesa. La operación se resolvió con el helicóptero embarcado, sin necesidad de aproximación en neumática, y Antonio fue trasladado directamente al aeropuerto de Arctic Bay, donde lo recibió la policía local. Un rescate limpio, en el que nadie asumió riesgos innecesarios. El regreso a España se completó en otras 48 horas.

Osos, narvales y un Ártico sin hielo

Buena parte del recorrido transcurrió dentro del parque nacional Sirmilik, que abarca la isla Bylot y el noroeste de Baffin: una reserva de aves donde el acceso con armas de fuego está terminantemente prohibido y en la que los guardaparques le concedieron permiso especial para transitar y pernoctar en determinadas zonas.

Dentro de la reserva, la avifauna fue sencillamente impresionante; al salir de ella, apenas se veían aves. Hubo jornadas enteras acompañado de narvales, focas casi a diario en la primera fase y dos osos polares a corta distancia. Ninguno de los dos encuentros requirió la escopeta, que es siempre el último recurso: la primera línea son las balizas acústicas, el silbato y un sistema de bengalas. Uno de los osos lo miró desde la orilla con absoluta indiferencia y siguió comiendo; el otro se marchó en dirección contraria nada más verlo.

El hielo, en cambio, jugó una partida distinta a la esperada. En el estrecho entre Pond Inlet y la isla Bylot, donde otros años hay abundante banquisa en esas fechas, unos vientos más intensos de lo habitual desplazaron el hielo hacia las bahías. Antonio prácticamente no encontró hielo. En el otro extremo del Paso, los veleros que intentan la travesía desde Alaska hacia el este seguían bloqueados a comienzos de agosto, sin acceso todavía a Cambridge Bay.

Por qué una tabla y no un kayak

A quienes sostienen que el Paso del Noroeste es inabordable en paddle surf, e incluso en kayak, Antonio responde con un argumento de autonomía: la travesía exige comida para un mínimo de 40 días. Solo en alimentación son unos 40 kilogramos, a los que hay que sumar todo lo demás. Un kayak de travesía no admite ese volumen y un packraft es demasiado lento. La tabla, al ser una embarcación abierta, sí permite cargarlo.

“He visto en mis propias carnes lo difícil que es aquel lugar, pero confío en mi capacidad y en mis conocimientos para conseguir hacer esa expedición.”

Lo que cambiará para 2027

Quilla retráctil. Con la tabla cargada —unos 35 kilogramos de embarcación más 80 o 90 de material—, palear sin quilla es inviable: la embarcación se vuelve ingobernable y obliga a duplicar la trayectoria. El objetivo es una quilla alojada en un cajón, que se repliegue al tocar fondo y pueda subirse a voluntad, con un funcionamiento parecido al de un timón de kayak.

Sujeción del equipamiento. En los vuelcos, las ocho o diez bolsas estancas se desplazaban a un costado y hacían durísimo el desvuelco. Pasarán a ser tres o cuatro bolsas grandes fijadas con cinchas dobles, del tipo que ya usa en su trineo de expedición.

Puesto de paleo sentado. Con viento de cara o condiciones muy adversas hay que palear sentado, con pala de kayak. El asiento no estaba bien adaptado; la embarcación se modificará para ese uso.

Protección de cubierta. Las olas laterales llegaban a embarcar hasta 50 litros de agua que tardaban en salir por los imbornales. Se añadirá un elemento que cubra los pies al palear de pie.

Logística y navegación. Salir de Madrid exactamente con el material que se va a utilizar, contar con más tiempo sobre el terreno y llevar cartas náuticas. El peso total, admite, difícilmente bajará de los 90 kilogramos.

Lo que viene ahora

En los próximos días Antonio irá mostrando las modificaciones de la embarcación y publicará material sobre la fauna registrada, en especial la avifauna de Sirmilik. En paralelo arranca la fase menos vistosa y más necesaria: reponer el equipamiento que se llevó el mar y buscar la financiación del nuevo intento.

El agradecimiento va por delante. A la Embajada de España en Canadá, a la Guardia Costera canadiense, a la policía de Arctic Bay y a los guardaparques de Parques Nacionales de Canadá, que prestaron balizas acústicas y concedieron los permisos dentro de Sirmilik. A Posovisual, por la cobertura de los preparativos y del arranque. Y a West Hansen —National Geographic Explorer y presidente del capítulo de Texas de The Explorers Club—, que durante la ventana de rescate ofreció de forma clara y decidida la ayuda de un contacto local en Arctic Bay.

El Paso del Noroeste no se cancela. Cambia de fecha.

Datos clave

  • Primer intento: 18 de julio de 2026, desde Pond Inlet (Nunavut, Canadá)
  • Interrupción: 2 de agosto de 2026 · Día 16 · zona de cabo Crauford, península de Borden
  • Rescate: Guardia Costera canadiense · rompehielos CCGS Des Groseilliers y helicóptero embarcado → Arctic Bay (Ikpiarjuk)
  • Mejores jornadas: dos de 64 km, dos de 52 km y tres en torno a 40 km
  • Velocidad crucero: 5,5–5,6 km/h con carga · hasta 8 km/h con condiciones favorables
  • Jornada máxima: 12 horas de paleo con unos 20 minutos de parada real
  • Material perdido: tabla, bolsas estancas y alimentación. Solo se conservó el equipo de seguridad
  • Nuevo intento: julio de 2027

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De la Rosa, rescatado y a salvo en Arctic Bay: el Paso del Noroeste cambia de fecha

Expedición Paso del Noroeste 2026 · Día 16 · Nunavut, Canadá
El Servicio de Guardacostas de Canadá extrajo al explorador del cabo Crauford en helicóptero desde el rompehielos CCGS Des Groseilliers, aprovechando la única ventana de buen tiempo en cinco días. Antonio de la Rosa está ileso, vuela mañana a Ottawa y cierra la travesía con 367,7 kilómetros paleados.

 

El explorador español Antonio de la Rosa se encuentra sano y salvo en Arctic Bay (Ikpiarjuk), comunidad inuit del Alto Ártico canadiense a orillas del Admiralty Inlet, tras ser rescatado este domingo 2 de agosto del cabo Crauford, donde permanecía refugiado en una cabaña de cazadores desde el 29 de julio. La extracción pone fin a la Expedición Paso del Noroeste 2026 en su día 16, con 367,7 kilómetros (198,5 millas náuticas) paleados desde la salida de Pond Inlet el 18 de julio.

El rescate se activó tras el temporal del 1 de agosto, con vientos cercanos a los 100 km/h, que rompió la banquisa frente al cabo Crauford y se llevó la embarcación con la que De la Rosa afrontaba la travesía. Sin tabla, la continuidad de la expedición quedó materialmente cancelada. El explorador, en cambio, no sufrió daño alguno en ningún momento.

Un helicóptero desde el rompehielos

Las condiciones meteorológicas habían mantenido bloqueada la zona durante casi una semana. La jornada del domingo abrió el único paréntesis de mar en calma desde la pérdida de la embarcación, y el operativo lo aprovechó sin demora.

El rompehielos CCGS Des Groseilliers, de la Guardia Costera canadiense, se aproximó al cabo Crauford, y desde su cubierta de vuelo despegó el helicóptero embarcado que extrajo al explorador y lo trasladó directamente a Arctic Bay, algo más de 100 kilómetros al sur por mar siguiendo el Admiralty Inlet.

El Des Groseilliers no es un barco cualquiera en estas latitudes. Se trata de un rompehielos medio de la clase Pierre Radisson, con base en Quebec, que cada verano se despliega en el Ártico canadiense como unidad principal de búsqueda y rescate. Dispone de hangar y cubierta de vuelo para su helicóptero, y ese medio aéreo fue precisamente lo que permitió sacar a De la Rosa de una costa sin acceso practicable por mar.

«Me ha rescatado el salvamento marítimo de Canadá, a quienes quiero agradecer personalmente su profesionalidad. Ha sido un rescate extraordinario».

«El tiempo ha estado muy malo cuatro o cinco días y hoy era el día; así que lo hemos aprovechado».

Del cabo al pueblo: dos Árticos distintos

El contraste entre el punto de refugio y el destino es, en palabras del propio explorador, absoluto. En el cabo Crauford pasó cuatro días en una cabaña de cazadores sin cauce de agua cercano —derretía hielo recogido en la costa para abastecerse—, con niebla persistente, humedad que impedía secar la ropa y un pronóstico que solo empeoraba. En Arctic Bay, un núcleo de algo más de mil habitantes, el mar amaneció en calma.

De la Rosa destaca especialmente el trato recibido y el carácter del territorio, y deja explícita su intención de regresar.

«Con muchas ganas de volver a este lugar: me ha conquistado. La gente y el lugar en sí son brutales, salvajes; es lo que necesita una buena aventura».

El balance: mala suerte y errores propios

El explorador no traslada la responsabilidad al entorno. En su primer mensaje desde tierra firme con conexión estable, asume que buena parte de lo ocurrido pertenece al terreno de la decisión propia y anuncia un análisis detallado de la travesía.

«Gran parte de las cosas que no salen bien en una aventura son normalmente errores personales. Toca aprender de mis errores».

«Una aventura es una actividad que entraña un riesgo y de futuro incierto, y el Paso del Noroeste en una embarcación de paddle surf es una auténtica aventura que espero poder superar en algún otro momento».

Agradecimiento a la red que se puso a disposición

Además del reconocimiento expreso de Antonio a la Guardia Costera canadiense, la coordinación de la expedición desea dejar constancia pública de los apoyos que se ofrecieron durante las horas críticas, aunque finalmente no fuera necesario activarlos.

Es el caso del explorador estadounidense West Hansen (The Explorers Club MN ’12, presidente del Capítulo de Texas; National Geographic Explorer; expediciones al río Amazonas en 2012, al Volga en 2014 y al Paso del Noroeste en 2022-23 y 2026), que respondió de forma inmediata y sin condiciones, poniendo a disposición de la expedición un contacto local en Arctic Bay dispuesto a acudir al cabo Crauford a recoger a Antonio en cuanto se abriera la ventana meteorológica —y ello en plena temporada de caza del narval, un período corto y determinante para las comunidades de la zona. La rapidez de esa respuesta, en un entorno donde las distancias y los tiempos no perdonan, merece un agradecimiento explícito.

Próximos pasos

De la Rosa tiene previsto tomar este lunes 3 de agosto un vuelo desde Arctic Bay a Ottawa y regresar a España en los próximos días. La coordinación de comunicaciones gestionará desde ese momento las solicitudes de entrevista y el material audiovisual de cierre de la travesía.

«Gracias a todos por los ánimos, por seguir ahí y por estar preocupados».

📄 Para medios: el Boletín 13 completo en español e inglés, junto con todos los boletines anteriores de la expedición, el archivo de reportes desde el terreno y el material audiovisual descargable, está disponible en el Media Center de la expedición.

📩 Solicitudes de entrevista y acreditación: Germán Briceño · lider@germanrbc.pro

El Ártico le arrebató su tabla: Antonio de la Rosa, a salvo y a la espera de rescate

Un temporal con vientos cercanos a 100 km/h rompió la banquisa del cabo Crauford y se llevó la embarcación. El explorador permanece ileso en una cabaña de cazadores. El protocolo de rescate marítimo está activado y su extracción se prevé en un plazo máximo de 48 horas.

Nunavut (Canadá) · 1 de agosto de 2026 · Día 15 de expedición

El explorador español Antonio de la Rosa se encuentra ileso y a resguardo en una cabaña de cazadores en el cabo Crauford, en el territorio de Nunavut (Canadá), tras perder su embarcación durante el temporal de la pasada noche. El protocolo de rescate marítimo está activado y su extracción se prevé en un plazo máximo de 48 horas, previsiblemente mediante un rompehielos cuya ruta coincide con su posición actual.

La noche en que el hielo se rompió

Durante la madrugada del sábado, vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora y un fuerte estado de la mar rompieron la banquisa —la franja de hielo marino adherida a la línea de costa— sobre la que el explorador había dejado su tabla de paddle surf y la mayor parte del material. El desprendimiento del hielo arrastró la embarcación mar adentro.

Antonio pernoctaba en ese momento en la cabaña, situada a unos 500 metros de la orilla. Esa circunstancia resultó determinante para su seguridad.

La pérdida se produce en la misma jornada en que tenía previsto partir hacia Arctic Bay (Ikpiarjuk), poblado inuit situado a unos 105 kilómetros al sur, para reparar los daños detectados en la quilla y el traje seco durante la espera meteorológica de los días anteriores.

El material que conserva

Antonio había trasladado previamente a la cabaña ropa, parte de los alimentos y el equipamiento de seguridad, incluida la comunicación satelital. Ese material permanece en su poder y le proporciona una autonomía estimada de tres a cuatro días de agua y alimento. El grueso de los víveres, que garantizaba una autonomía muy superior, se perdió con la embarcación.

«Tras unos días en cabo Crauford revisando y comprobando el material me he dado cuenta de que tengo algunas cosas que necesito reparar para continuar con seguridad esta expedición».

Antonio de la Rosa · parte de voz del 31 de julio, víspera del temporal

Mediación diplomática y dispositivo de rescate

La intervención del Embajador de España en Canadá ha resultado determinante para agilizar la respuesta. El contacto establecido con la representación diplomática al inicio de la expedición permitió activar los canales de coordinación de forma inmediata, un factor crítico en una región donde los tiempos de respuesta se miden habitualmente en días.

La extracción se realizará previsiblemente mediante un rompehielos cuya derrota coincide con la posición actual del explorador. Esta coincidencia ha reducido de manera significativa los plazos previstos en una de las zonas más remotas e inaccesibles del Ártico canadiense, donde no existen medios de rescate permanentes y la comunidad habitada más próxima, Arctic Bay, se encuentra a unos 105 kilómetros por mar.

Comunicaciones restringidas por autonomía eléctrica

Las condiciones meteorológicas impiden recargar los dispositivos electrónicos. Antonio ha comunicado que reducirá la frecuencia de sus partes de voz para preservar la autonomía de las baterías hasta el momento del rescate.

La coordinación de comunicaciones subraya que cualquier disminución del ritmo de partes responde a esta medida de precaución y no a una variación de su estado.

Quince días y 367,7 kilómetros

La expedición, iniciada el 18 de julio en modalidad solitaria y sin asistencia, había acumulado 367,7 kilómetros (198,5 millas náuticas) en quince días de travesía por el Ártico canadiense.

En ese recorrido, De la Rosa cruzó la boca del Admiralty Inlet guiándose únicamente por la brújula durante doce horas de niebla cerrada, superó dos vuelcos en aguas a dos grados y alcanzó el cabo Crauford, donde el temporal lo mantuvo refugiado los últimos días.

Próximos pasos

La prioridad absoluta es la extracción segura del explorador. La coordinación de comunicaciones mantendrá informados a los medios de cualquier novedad relevante, con la cautela que impone el régimen restringido de comunicaciones.

No se ha adoptado por el momento ninguna decisión sobre el futuro de la expedición.


Boletín oficial disponible para medios de comunicación en MEDIA CENTER:

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Rastreo satelital en vivo: tracktherace.com

Contacto de prensa: Germán Briceño · lider@germanrbc.pro

IDpro (contacto directo): https://germanrbc.pro/id/

De la Rosa deja atrás Bylot Island y se posiciona frente al Lancaster Sound

Tras 34 km en una jornada estival inesperada, el explorador español acampa a la espera de los vientos del oeste que le permitirán cruzar mañana el mítico umbral oceánico del Paso del Noroeste

Nunavut, Canadá · 25 de julio de 2026 — El explorador español Antonio de la Rosa completó este sábado una jornada de 34 kilómetros (aproximadamente 18 millas náuticas) que le permitió dejar atrás Bylot Island y cruzar la bahía de Navy Board Inlet, posicionándose justo frente al legendario Estrecho de Lancaster — el umbral oceánico oficial del Paso del Noroeste. Con esta progresión, De la Rosa acumula 239,5 kilómetros (129 millas náuticas) desde su salida de Pond Inlet el 18 de julio, en cinco jornadas efectivas de navegación tras la pausa meteorológica que le obligó a esperar entre el 19 y el 20 de julio.

Una etapa estratégica bajo un calor inesperado

La jornada del sábado se desarrolló bajo condiciones meteorológicas particularmente benignas para el Alto Ártico canadiense. Antonio partió desde una bahía protegida en Bylot Island y logró cruzar el canal a pesar de la fuerte corriente de entrada generada por los días previos de viento del oeste sostenido.

“El clima ha estado buenísimo, la verdad. Ha hecho, incluso podría decir, calor. He ido sin el traje seco porque no había nada de oleaje y hacía muy bueno. La distancia de 34 kilómetros me ha permitido completar la etapa que realmente pretendía hoy, para esperar al día de mañana los vientos del oeste que me lleven por el Lancaster, que me encuentro ahora mismo enfrente del Estrecho de Lancaster”, reportó Antonio en su parte de voz.

El avance de esta jornada era estratégicamente clave: no se trataba de sumar la mayor distancia posible, sino de posicionarse frente al Lancaster Sound para aprovechar la ventana meteorológica anunciada por Fran Costoya, responsable del apoyo meteorológico desde España. Los vientos del este previstos desde el domingo por la tarde deberían empujar al explorador durante al menos cuatro días con rumbo favorable.

Un santuario natural con paredes de roca y ríos de deshielo

De la Rosa describe el lugar donde ha establecido su campamento como espectacular: paredes de roca vertical y orillas de piedra similares a las de los grandes ríos de montaña. Un paisaje característico de la costa noroeste del Alto Ártico canadiense.

“El lugar en el que estoy es absolutamente brutal. Mucha pared de roca y mucha orilla de piedra, como de río. Lo importante es cuando voy costeando y ya pienso en parar: es ir buscando cauces de ríos o bloques de hielo para poder derretir nieve o para coger agua para hidratarme. Es importante. De hecho, ahora venía unos kilómetros sin ver agua y he parado aquí, donde cae un río”, explicó el explorador.

La búsqueda de fuentes de agua dulce es una tarea diaria crítica en este tipo de expedición. Antonio identifica dos fuentes principales: cauces de ríos de deshielo que caen desde las montañas al mar, y bloques de hielo que puede derretir para obtener agua potable. La decisión de dónde parar cada noche está condicionada por la proximidad a una de estas dos fuentes.

El día a día del explorador: alimentación, cuerpo y equipo

Por primera vez desde la salida, Antonio comparte con detalle los aspectos técnicos y logísticos de su día a día en el Ártico — información valiosa para entender cómo se sostiene físicamente una expedición en solitario de este calibre.

Alimentación: el explorador consume aproximadamente 4.500 calorías diarias, distribuidas en dos comidas deshidratadas de la marca española Okre (con variantes de pasta, arroz y proteína), un conjunto de frutos secos de 150 gramos, 100 gramos de mantequilla al día, algunas chocolatinas y un batido de proteínas diario.

Equipo — la tabla: Antonio destaca el rendimiento excepcional de la Sunova fabricada específicamente para esta expedición, aunque no evita la autocrítica sobre un elemento de diseño que reconsidera con perspectiva:

“La tabla se está portando increíble. Estas Sunova que hemos fabricado creo que es la número uno. Lo único que hubiera cambiado a día de hoy es haber hecho una quilla retráctil que al golpear con las piedras se metiera dentro de la embarcación. Eso ha sido un grave error, pero bueno, tendré que ir cuidando la quilla para que no se me rompa. Aunque está un poco rota, yo creo que me aguanta”.

Estado físico y mental: el explorador reporta encontrarse en buen estado general, con la sobrecarga lumbar lógica tras días de esfuerzo sostenido:

“Me sigo encontrando muy bien físicamente. Lógicamente sobrecargado la espalda, los lumbares, pero aparte de eso, llevo en cinco días 240 km. Me siento muy bien física y mentalmente, estoy con determinación y haciendo las cosas bien”.

El plan para mañana: el cruce del Lancaster Sound

De la Rosa proyecta iniciar este domingo el cruce del Estrecho de Lancaster, aprovechando la ventana meteorológica anunciada por Fran Costoya desde España. Los vientos del este previstos desde la tarde del domingo se mantendrían estables durante al menos cuatro días, con el mismo rumbo que Antonio necesita seguir.

Alcanzar el Lancaster Sound significará el fin de la fase inicial de aproximación al Paso del Noroeste — la que se ha desarrollado a través del Navy Board Inlet — y el comienzo formal de la travesía oceánica por el corredor ártico que conecta el Atlántico con el Pacífico. Es el mismo cuerpo de agua que en 1819 recorrió William Edward Parry, en 1845 la malograda expedición de John Franklin, y por el que finalmente cruzó Roald Amundsen entre 1903 y 1906.

Doscientos años después, un español de 57 años se dispone a cruzar el mismo umbral. Solo. Sobre una tabla de paddle surf.


Datos clave de la jornada

  • Fecha: 25 de julio de 2026 · Día 8 de expedición
  • Distancia recorrida: 34 km (~18 nm)
  • Acumulado total: 239,5 km (~129 nm) en 8 días desde salida
  • Días efectivos de navegación: 5 (tras pausa meteorológica del 19-20 JUL)
  • Posición actual: 73,688°N · 81,452°O
  • Ubicación geográfica: costa oeste de Bylot Island, frente al Lancaster Sound
  • Condiciones del día: calor inesperado, sin oleaje, sin traje seco
  • Ingesta calórica diaria: ~4.500 kcal (Ocre + frutos secos + mantequilla + proteína)
  • Equipo destacado: tabla Sunova (con quilla ligeramente dañada)
  • Estado del explorador: 🟢 Óptimo · sobrecarga lumbar leve · determinación mental firme
  • Próximo hito: Cruce del Lancaster Sound (previsto para el domingo 26 JUL)
  • Ventana meteorológica: Vientos del este favorables desde domingo tarde · 4 días
  • Reabastecimiento: Cambridge Bay · a 27 días de la salida

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Antonio de la Rosa suma 40 km en jornada extrema y consolida su avance en el Paso del Noroeste

Nunavut, Canadá · 22 de julio de 2026 — El explorador español completó este martes una jornada de 40 kilómetros en seis horas de navegación bajo condiciones meteorológicas exigentes, con lluvia, frío, rachas de viento cercanas a los 50 km/h y dos caídas al agua durante el cruce. Con esta progresión consolida su avance sobre el trazado previsto de la expedición y confirma que aprovechó con acierto la ventana meteorológica favorable antes del cambio de viento anunciado para el fin de semana.

Una jornada desapacible desde el arranque

El día comenzó con condiciones adversas para la salida hacia el este: lluvia, frío, y viento muy fuerte con rachas cercanas a los 50 kilómetros por hora que dificultaron el arranque de la travesía. Antonio se lo pensó dos veces antes de partir, pero la lógica de la ventana meteorológica era clara: esperar era peor. Con el fin de semana anunciando un cambio de dirección del viento que impediría el avance hacia el este, había que salir cuando se pudiera.

El cruce más exigente hasta la fecha

El tramo más duro llegó en el medio del cruce, cuando el viento golpeó de lado con toda su fuerza y el oleaje se puso realmente complicado. En dos ocasiones Antonio cayó al agua por la presión del viento sobre la tabla — momentos de tensión que resolvió con el equipo adecuado. Su traje seco de máximas prestaciones cumplió lo que se le pedía: lo mantuvo seco y en calor a pesar de que el agua ronda los dos grados centígrados.

“Ha sido durísimo el principio hasta que he cruzado más o menos a la otra costa. Me ha pegado muchísimo el viento de lado y la verdad es que he estado bastante preocupado porque me he ido dos veces al agua”, relata el propio Antonio en su parte de voz. “Pero bueno, al final he cruzado bien. Como llevo un buen traje no hay ningún problema”.

Segundo tramo: viento y marea a favor

Una vez superado el tramo central del cruce, el escenario cambió a favor del explorador. El viento pasó a incidir más de popa, y a eso se sumó la corriente favorable de una marea que subía. Con estos dos factores empujando, Antonio mantuvo un ritmo alto durante el resto de la jornada y logró completar los 40 kilómetros que hoy lo consolidan sobre el trazado previsto de la expedición.

“He cogido el viento un poco ya más de popa, aprovechando también la corriente que estaba subiendo, y he ido a un buen ritmo. He conseguido hacer 40 kilómetros”, cuenta el explorador.

Un desembarco complicado en costa abrupta

La costa donde ahora se encuentra es abrupta y ofrece pocos puntos seguros para desembarcar. Antonio tenía intención de continuar unos kilómetros más, pero prefirió no arriesgar y buscar refugio en cuanto localizó una playa de arena viable. El desembarco no fue sencillo — sacar todo el equipo del agua costó más de lo esperado — pero fue una opción menos comprometida que llegar a una zona rocosa.

Ya con el campamento montado, comprobó que la playa está muy expuesta al viento, que sigue golpeando con fuerza y hace incómodo el descanso.

En sus propias palabras

Pese a las circunstancias adversas del desembarco y el fuerte viento sobre la playa, el ánimo del explorador es sereno:

“He venido tranquilo y me siento muy bien. Podría haber continuado sin problema, pero he decidido parar porque las costas están muy complicadas para desembarcar”.

Antonio ya tiene todo armado en la tienda, se está preparando la cena, y aunque el vendaval golpea con fuerza, describe su situación con calma: “estoy en mi confort”. Su equipo de coordinación confía en que la jornada del miércoles le permita encontrar un punto de parada más resguardado, antes del cambio de viento previsto para el fin de semana.


Posición actual: 72,865°N · 78,526°O
Distancia recorrida en la jornada: 40 km en aproximadamente 6 horas
Estado: 🟢 Bien · comunicación fluida · sin incidencias de salud

🛰 Rastreo satelital en vivo: tracktherace.com
📖 Media Center oficial: https://germanrbc.pro/acreditacion/
📸 Instagram del explorador: @antoniodelarosa_sport

De la Rosa aguarda ventana meteorológica en el Ártico canadiense

Refugiado por vientos de 40 km/h y sensación térmica cercana a -10 °C Nunavut (Canadá) 20 de julio de 2026 BOLETIN 05

El explorador español Antonio de la Rosa se mantiene refugiado en el Ártico canadiense a la espera de una mejora en las condiciones meteorológicas, tras los primeros días de su travesía en solitario por el Paso del Noroeste. Los partes recibidos vía satélite indican que la pausa se prolongará hasta el próximo miércoles, cuando el pronóstico anticipa la primera ventana favorable para retomar la marcha.

Desde su punto actual de refugio, De la Rosa reporta vientos sostenidos cercanos a los 40 km/h, temperaturas en el orden de +1 °C con sensación térmica de entre -9 °C y -10 °C, lluvia y un terreno irregular sin puntos de resguardo efectivo. El explorador ha instalado su tienda de campaña en un collado, la única zona relativamente protegida del entorno inmediato, aunque el viento sortea el relieve montañoso y golpea el campamento con fuerza intermitente.

Una primera prueba del Ártico La detención forma parte esperada de una travesía de estas características: en las expediciones polares en solitario, las paradas por ventana meteorológica son una constante, y saber leer las condiciones y esperar es tan importante como avanzar. Sin embargo, la severidad del episodio actual -con temperaturas efectivas cercanas a los diez grados bajo cero por acción del viento- supera las previsiones iniciales para esta fase temprana del cruce.

Implicación logística: el reloj de las reservas De la Rosa partió desde Pond Inlet con 35 días de comida a bordo y con la planificación de reabastecerse en Cambridge Bay, aproximadamente a la mitad del recorrido. El consumo calórico diario continúa, esté en marcha o en pausa: la exposición al frío, la humedad y el mantenimiento del calor corporal exigen ingesta contínua. Cada día de espera anticipada consume reservas que estaban proyectadas para tramos posteriores de la travesía, lo cual obligará a un ajuste fino de la progresión hasta el punto de reabastecimiento.

Estado del explorador De la Rosa se comunica con regularidad vía Garmin inReach Mini y mantiene el ánimo firme pese a la incomodidad. En su último parte, resume la situación con la serenidad característica de un explorador experimentado: «Parece que las condiciones mejoran el miércoles, así que aguantaré hasta el miércoles».

Coordinación de rescate activa El protocolo de emergencia se mantiene operativo: el dispositivo SOS satelital está vinculado al servicio de rescate coordinado desde Alberta, con cuatro helicópteros disponibles a lo largo del corredor del Paso del Noroeste. La comunicación con Pond Inlet y las autoridades canadienses es diaria. En este momento, no hay indicación de emergencia: se trata de una espera controlada por condiciones meteorológicas adversas, dentro de los parámetros previstos para una travesía polar en solitario.

Contacto de prensa: Germán Briceño /  lider@germanrbc.pro

Acreditación de prensa y recursos: germanrbc.pro/acreditacion/

Canal WhatsApp (difusión): whatsapp.com/channel/0029Vb96ROu3QxS0nDoZiQ1p

Antonio de la Rosa llega a Pond Inlet y ultima el arranque de su travesía solitaria del Paso del Noroeste

Antonio de la Rosa ha llegado a Pond Inlet, en el Ártico canadiense, y prepara desde allí el arranque de una travesía en solitario y sin apoyo de más de 3.000 kilómetros por el Paso del Noroeste. El punto de partida oficial será Cabo Liverpool, en la isla de Bylot, y el explorador combinará navegación con una tabla prototipo modular Sunova y arrastre con trineo, según lo exijan las condiciones del hielo.

La expedición está respaldada institucionalmente por la Embajada de España en Canadá y por la Real Sociedad Geográfica Canadiense (RCGS), que recibió a De la Rosa en Ottawa antes de su desplazamiento al norte. En la visita, el embajador Alfredo Martínez acompañó al explorador y subrayó el papel de España en la exploración polar —una tradición de más de cinco siglos— y el valor de los aventureros modernos como puente entre naciones y como voz para la conciencia ambiental.

 

“La exploración moderna debe servir para proteger el mundo que habitamos”, resumió De la Rosa tras la reunión.

La llegada a Pond Inlet no ha estado exenta de dificultades. El equipo del explorador —cajas con material técnico crítico para la travesía— llegó a la comunidad prácticamente en el mismo vuelo que él, tras varios días de retrasos logísticos, y con algunos daños de transporte. Las condiciones meteorológicas de recepción tampoco han sido benignas: lluvia, temperaturas entre tres y cuatro grados y una sensación térmica exigente.

Desde la costa, De la Rosa describió una escena que resume el carácter cambiante del Ártico contemporáneo: un viento del este había desplazado toda la banquisa hacia el oeste en apenas uno o dos días, despejando el corredor por el que él debe navegar. Ese tipo de movilidad rápida del hielo es uno de los fenómenos que la expedición documentará durante el cruce.

De la Rosa espera partir aproximadamente dos días después de su llegada, si la meteorología lo permite.

Una gesta con contexto histórico

El Paso del Noroeste —la ruta marítima que conecta el Atlántico y el Pacífico atravesando el archipiélago ártico canadiense— fue durante siglos uno de los grandes objetivos de la exploración polar. Cruzarlo hoy en solitario, sin asistencia, con material propulsado a fuerza humana y en una sola temporada, es una empresa que muy pocas personas en el mundo han intentado. Que un explorador español lo aborde en 2026, con respaldo institucional de ambas orillas del Atlántico, sitúa esta expedición en una línea de continuidad histórica que el embajador Martínez destacó explícitamente durante el encuentro en Ottawa.

Ficha técnica

Distancia: más de 3.000 kilómetros
Punto de partida: Cabo Liverpool, isla de Bylot (vía Pond Inlet, Nunavut)
Modalidad: solitario, sin apoyo, sin reabastecimiento
Material principal: tabla prototipo modular Sunova de dos secciones y trineo
Apoyo institucional: Embajada de España en Canadá y Real Sociedad Geográfica Canadiense
Equipo de seguridad: conforme a la normativa canadiense para desplazamiento en solitario en el Ártico

La tabla ya vuela hacia el Ártico: Antonio de la Rosa mantiene el 17 de julio como fecha de salida

El material llegó a Ottawa con retraso y con las cajas deterioradas tras un desvío aéreo imprevisto. Las piezas críticas están intactas y el envío ya va camino de Pond Inlet. Ahora todo depende del reloj.

Antonio de la Rosa llegó a Canadá esta semana. Su embarcación, no.

Las cajas que transportan la tabla —más de dos metros y medio— “no cabían” en los aviones que cubren la ruta directa desde Montreal. La aerolínea decidió desviarlas vía Toronto, lo que sumó dos vuelos y varios días de demora. Llegaron a Ottawa visiblemente deterioradas, con roturas y señales de un manejo poco cuidadoso.

El problema no era el embalaje. Era lo que había dentro.

La embarcación es un prototipo fabricado en Tailandia por Sunova, construido en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida. Esa modularidad es lo que permite que la tabla se transforme en trineo cuando el hielo cierra el paso y hay que arrastrarla sobre la banquisa.

Las piezas de conexión viajan dentro de las secciones. Sin ellas, las dos mitades no se unen y no hay travesía.

“Voy a ver sobre todo si están los sistemas de conexión. Si no estuvieran, sería imposible juntar las tablas. Voy a cruzar los dedos: estoy claramente preocupado.”

Antonio grabó el momento exacto en que abrió las cajas:

Estaban. Y el mismo día, Antonio facturó el equipo por carga prioritaria con Canadian North rumbo a Pond Inlet (Mittimatalik), en el norte de la isla de Baffin.

“El Ártico no lo pone fácil ni antes de empezar. Pero las ganas de palear y de iniciar esta aventura están intactas.”

Ahora la variable es el tiempo

El tránsito de la carga puede tardar entre tres y siete días. En el peor escenario, hasta doce. En el Ártico canadiense, el transporte aéreo depende de la meteorología y del espacio libre en cada vuelo.

Antonio mantiene el 17 de julio como fecha objetivo. Para cumplirla, la tabla debe estar en Pond Inlet el día 15.

Y hay una razón que va más allá del calendario: esta semana entran vientos del este. Es la condición que necesita para cruzar el estrecho de Lancaster —la puerta del Paso del Noroeste— sin enfrentarse de cara a una corriente dominante que circula en sentido contrario.

“Viene casi una semana con meteorología favorable y vientos del Este, ideal para entrar a Lancaster. Vamos a ver si ocurre el milagro.”

En el Ártico, una ventana así no se repite a voluntad.

Agenda institucional en Ottawa

Mientras el material viaja al norte, Antonio cumple en la capital una jornada oficial: visita a la Sociedad Geográfica Canadiense y cena de gala con el Embajador de España en Canadá. La expedición navega bajo bandera de España y de la Sociedad Geográfica Española.

Antonio de la Rosa detalla su travesía del Paso del Noroeste para el verano de 2026

El explorador español cruzará en solitario y sin asistencia el Ártico canadiense sobre una tabla de paddle surf construida en dos secciones y diseñada para convertirse en trineo.

El aventurero y explorador español Antonio de la Rosa prepara una de las travesías más exigentes de su carrera: cruzar el Paso del Noroeste en solitario y con plena autosuficiencia durante el verano de 2026. En un vídeo de presentación, De la Rosa adelantó la logística y los detalles técnicos de un recorrido que busca unir el Atlántico Norte con el Pacífico a través del Ártico canadiense.

La ruta, bloqueada por el hielo durante más de tres siglos y asociada a numerosas expediciones fallidas, vuelve a ser navegable por el retroceso de la banquisa que ha traído el cambio climático.

Una ruta de más de 3.000 kilómetros

La expedición se desarrollará entre julio y septiembre y podría prolongarse más de dos meses en condiciones extremas. Partirá del área del mar de Baffin —con Cape Liverpool, en la isla de Bylot (Nunavut, Canadá), como punto de inicio— y pondrá rumbo al mar de Beaufort, con llegada prevista en Tuktoyaktuk (Territorios del Noroeste).

El trazado supera los 3.000 kilómetros, aunque los puntos exactos de salida y llegada dependerán del estado del hielo a comienzos del verano. El agua rondará los 0 °C durante buena parte del recorrido.

Más de un siglo después de que Roald Amundsen completara por primera vez el paso a bordo del Gjøa (1903-1906), De la Rosa lo intentará a fuerza de brazos. Para orientarse combinará posicionamiento y comunicación por satélite con brújula náutica y mapas estancos que reproducen la ruta del noruego.

Una tabla que se transforma en trineo

Para sostener la travesía sin asistencia externa, De la Rosa contará con un prototipo de paddle surf fabricado en Tailandia por la firma Sunova. La embarcación está construida en dos secciones que se ensamblan mediante un sistema de tubos y piezas de conexión diseñado a medida.

Esa modularidad es la clave del proyecto: permite que la tabla se convierta en trineo cuando el hielo cierre el paso y haya que arrastrar el equipo sobre la banquisa. La tabla pesa 32 kilos en vacío y admite hasta 200 kilos de carga.

La carga está medida al detalle. De la Rosa transportará entre 90 y 100 kilos: alimentación liofilizada e hipercalórica para 70 días de actividad, una cocina compacta con dos tipos de combustible, palas de carbono y repuestos, y dos tiendas de campaña. Una de ellas se ancla sobre la estructura de la propia tabla, lo que le permite pernoctar tanto en tierra firme como sobre el agua. Todo el material viaja en bolsas estancas.

Contra el frío extremo llevará dos trajes secos —uno de ellos capaz de mantenerlo hasta doce horas a flote en agua a cero grados sin sufrir hipotermia—, calzado técnico específico y ropa térmica. Tres palas de repuesto y una pala de kayak completan el equipo de propulsión: los días de viento fuerte en contra navegará sentado.

Seguridad en territorio del oso polar

El aislamiento y la fauna salvaje hacen de la seguridad un factor central. En pleno hábitat del oso polar, De la Rosa llevará bengalas de señalización, arnés para evitar caídas al agua, sistemas de alarma acústica para instalar alrededor de la tienda y, por exigencia de la normativa local, un arma autorizada para emergencias. Su botiquín está preparado para primeros auxilios e incluso para intervenciones de cirugía menor.

“Nunca voy a querer matar a un oso polar, a no ser que realmente tenga intenciones de atacarme, que es bastante raro pero podría pasar.”

Un testimonio del Ártico que cambia

La travesía combina náutica, deporte de resistencia y una intención ambiental explícita. Con la bandera de España y la de la Sociedad Geográfica Española en la proa, De la Rosa quiere documentar de primera mano cómo las transformaciones climáticas han alterado la geografía del Ártico: lo que durante siglos fue un paso imposible es hoy una vía abierta.

“Demostraremos que lo que ayer era un paso imposible, hoy es una realidad que debemos documentar.”

Mapa de la ruta de la Expedición Paso del Noroeste 2026: de Pond Inlet a Tuktoyaktuk

Seguimiento y contacto de prensa

La expedición se registrará con cámaras de acción instaladas en la embarcación. De la Rosa llevará teléfono satelital y dos dispositivos GPS con capacidad de enviar mensajes e imágenes, de modo que quienes sigan antonioexpeditions.com podrán acompañar el día a día del recorrido y consultar su posición en tiempo real.

El periodista Germán Briceño, encargado de enlazar las comunicaciones con Antonio de la Rosa durante su anterior expedición en solitario al Polo Sur, repite en esa función para facilitar los reportes de este nuevo desafío.

Para más información, sumarse al canal de WhatsApp de prensa y obtener notas, material audiovisual o coordinar entrevistas, los colegas de medios pueden acceder al Media Center oficial de la expedición y generar su credencial de prensa en germanrbc.pro/acreditacion/. El registro es rápido y da acceso directo a boletines, fotografías, vídeos, audios y al canal de WhatsApp de prensa. Para consultas directas, también puede escribirse a lider@germanrbc.pro.

Antonio de la Rosa presenta su libro este miércoles 28 de enero en Madrid

Ser agua para preguntarse “¿por qué no?” 

El agua, en la vida de Antonio de la Rosa, no es solo un elemento: es un territorio, un espejo y un motor que le ha llevado de las orillas del Pisuerga a remar en solitario frente a los hielos de la Antártida y hasta su reciente llegada al Polo Sur Geográfico. Esa transformación vital, hecha de océanos, frío, incertidumbre y sueños aparentemente imposibles, se recoge ahora en «Soy agua», su libro más íntimo, publicado por la Editorial Desnivel y escrito por el periodista especializado Isaac Fernández.

Un viaje al interior de un explorador

«Soy agua» recorre la trayectoria de un explorador polar y deportista extremo que ha hecho de la autosuficiencia un estilo de vida y de la pregunta “¿por qué no?” un método para abrir rutas donde no las había. Desde la infancia de Antonio en Valladolid, junto al río Pisuerga, hasta los grandes océanos y los silencios helados de la Antártida, el libro reconstruye no solo sus expediciones, sino la mentalidad de quien se define como un “condenado optimista”.

El relato se detiene en momentos clave: las primeras aventuras de larga distancia, la obsesión por la autosuficiencia, los cruces oceánicos a remo o en paddle surf, las travesías en el Círculo Polar Ártico y la expedición “Antártico: remando en solitario” que precede al sueño cumplido del Polo Sur. Más que una simple crónica de retos deportivos, la obra se adentra en los miedos, dudas y decisiones que marcan la vida de alguien que ha elegido vivir en la frontera entre el riesgo y la belleza de la naturaleza.

De los océanos al Polo Sur

En sus páginas desfilan hitos como el Atlántico a remo en solitario (Rames Guyane), el cruce del Pacífico en paddle surf entre San Francisco y Hawái, las travesías en el Círculo Polar Ártico y la expedición antártica en autosuficiencia. La narración culmina en el Polo Sur, uno de los sueños más antiguos de Antonio, convertido en realidad tras años de preparación física, mental y logística.

Cada una de estas aventuras está contada desde dentro: el cansancio acumulado, la soledad en mitad de un océano, el ruido del hielo que cruje bajo los esquís, la gestión del miedo cuando el cuerpo pide parar y la cabeza insiste en seguir un poco más. El agua, en todas sus formas, aparece como la gran aliada y maestra, recordándole al lector que adaptarse, resistir y fluir es muchas veces la única manera de avanzar.

Presentación oficial en la Librería Desnivel

La presentación oficial de «Soy agua» será este miércoles 28 de enero de 2026, a las 19:00 h, en la emblemática Librería Desnivel (Plaza de Matute 6, Madrid; metro Antón Martín). Antonio de la Rosa estará acompañado por el autor del libro, el periodista Isaac Fernández, con quien conversará sobre el proceso de escritura, las expediciones y lo que significa poner por escrito una vida marcada por los desafíos extremos.

Al encuentro se sumarán también los autores del prólogo: Quico Taronjí, conocido presentador de televisión, aventurero y navegante, y Alfonso Dors, CEO de la productora audiovisual Posovisual, que ha documentado varias de las expediciones de Antonio. Además de la charla y la firma de ejemplares, los asistentes disfrutarán de una exclusiva: la proyección del tráiler del próximo documental “Antártico: remando en solitario”, junto a alguna que otra sorpresa reservada para esa noche.

Evento presencial

Reserva la tarde del miércoles 28 de enero y acércate a la Librería Desnivel a las 19:00 h para conocer a Antonio de la Rosa, escuchar sus historias en primera persona y llevarte tu ejemplar firmado de «Soy agua».

Cómo conseguir el libro

«Soy agua» está publicado por la Editorial Desnivel, en castellano, con 240 páginas que combinan aventura, reflexión y una potente galería de experiencias en océanos, hielos y paisajes remotos. El libro está dirigido tanto a quienes siguen desde hace años la trayectoria de Antonio como a lectores que se acercan por primera vez al mundo de la exploración y buscan una historia real de perseverancia y transformación.

Compra online

Si no puedes asistir a la presentación en Madrid, puedes adquirir ya tu ejemplar de «Soy agua» a través del siguiente enlace oficial, en Amazon y recibirlo cómodamente en tu casa u oficina.

 

Antonio lo resume con una idea que define tanto su vida como el espíritu del libro: ser agua es aprender a adaptarse, resistir, fluir y seguir adelante incluso cuando todo lo demás parece detenerse. Esta presentación en Madrid es una invitación abierta a compartir ese viaje, escuchar las historias detrás de las expediciones y, quizá, salir con ganas de preguntarse también: “¿por qué no?”.